Veo Veo: una canción viajera

Antes de escribir sobre una canción o varias canciones, tengo que admitirles algo: mi relación con la música no es de la mejor. Sé que suena raro, creo que nunca conocí a alguien que pueda decir, como yo, que no es amante de la música.

Me gustan muchas cosas, lo que no significa que pueda identificar qué es bueno o malo. Tal vez tenga un oído que más o menos se adapta a todo y eso hace que no haya nada en particular con lo que me quiera casar. Pero si me pongo a mirar en retrospectiva, tal vez mi problema con la música esté más relacionado a la asignatura pendiente que tengo conmigo misma de lo que pienso.

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Desde chica quise aprender a tocar la guitarra. Tengo una que heredé de mi abuelo. Criolla, hermosa ella pero por alguna razón nunca pudimos establecer esa conexión que hubiese querido. Yo le echo la culpa a que soy zurda y necesito un profesor que también “toque al revés” para que a mí me resulte más fácil aprender pero no sé, tal vez no estamos hechas la una para la otra. La única vez que de verdad intenté estudiar me enseñaron a tocar “Flaca” de Andrés Calamaro, una canción que no puedo explicar por qué, pero detesto. Era obvio que la relación entre nosotras no iba a funcionar. Y claramente, a los días de sólo practicar los acordes de ese tema decidí dejar mis clases hasta nuevo aviso. Todavía no sé cuando retomaré ni tampoco si en realidad lo haré, pero bueno, evidentemente algo de eso me debe marcar para que la música y yo no nos terminemos de entender.

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Sin embargo, hay canciones que me marcan, como a todos. Están las que entran a mi vida porque tiene una melodía linda, o simplemente porque es totalmente pegajosa y están esas otras que tienen en sus versos las palabras perfectas para describir lo que me pasa en un momento en particular (cómo “La Vuelta al Mundo” de Calle 13 que me inspiró a escribir este post).

Y también están esas otras que aunque no me llegan ni por su ritmo ni por su significado entran a mi vida de otra forma. Así, surgen las que yo llamo “canciones viajeras” o mejor dicho, esas que al escucharlas me remontan a un momento o viaje en particular.

Cuando fui a Europa, allá por marzo/abril de 2011 me pasó algo muy loco: no hubo un día de mi viaje que no escuchara en la radio de alguien la canción “Contigo” de Joaquín Sabina. Nunca le busqué un significado, ni tampoco quiero que lo tenga creo. No me gusta él como cantante incluso (pueden insultarme si quieren, pero su voz rasposa no me parece nada atractiva) pero obviamente ese tema figura en mi playlist.

Durante mis cuatro meses en el Sudeste Asiático (incluidos India y Nepal) no fue una la canción clave sino dos y ninguna de ellas tenía que ver con el continente. Al igual que en Europa, pero no todos los días (¡por suerte!) en todas las ciudades que estuve escuché en partes iguales “Danza Kuduro” de Don Omar (esa canción es muy ambigua para mí porque no sólo me recuerda a ese viaje sino también al día que me rompí literalmente la rodilla mientras andaba en rollers y pensaba que era un gran tema para querer mover el cuerpo, ¡qué ironía!) y “Just the way you are” de Bruno Mars.

Pero remontándome en el tiempo, hay una canción que simboliza a la Isla de San Andrés, en Colombia, donde tuve la oportunidad de estar en 2009. Este tema no es conocido justamente porque es propio de la isla y habla específicamente de ella. La conocí uno o dos días antes de volverme y desde ese momento me enamoré de lo bien que describía ese lugar que tanto me gustó. Se llama “Take me back to my San Andres” y al escucharla te pueden pasar dos cosas: 1) que hayas ido y te haga recordar cada momento que viviste ahí o, 2) que te den muchas ganas de ir ya a conocerla.

Y para terminar, tengo que mencionar la canción que me identifica cada vez que estoy de viaje o, mejor dicho, cada vez que tengo que volver y que logra generarme muchos sentimientos encontrados: “No tan Buenos Aires” de Andrés Calamaro.

Ya se los conté en el post que justamente se llama “Volver” y que escribí momentos antes de subirme al avión que me haría volver a pisar suelo argentino después de casi seis meses, pero se los vuelvo a decir hoy, estando sentada en un escritorio de oficina en Buenos Aires mientras imagino los detalles de mi próximo viaje. Esa canción me representa esa ambigüedad de querer volver a mi lugar por todo lo que es conocido y familiar (más que nada los afectos) y eso de recordarme que, aunque no quiera, llego el momento de volver a lo conocido y familiar dejando atrás, al menos por un tiempo, todo lo nuevo, desconocido e incierto que me da el viajar.

Al final y como una reflexión para mí misma, creo que la música tiene más relación conmigo que la que yo tengo con ella pero que, en definitiva, de alguna forma u otra termina marcando momentos de mi vida y si llegado el momento, tuviese que elegir una frase de una canción que se relacione con mi vida creo que sería “búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad”.

Veo Veo es una dinámica creativa o, mejor dicho, una excusa que nos sirve no sólo para conocer lugares de la mano de otros viajeros sino también de conocernos entre nosotros. Un juego que solíamos jugar de chiquitos y que ahora se juega en formato blog para que todos tengamos la oportunidad de viajar. Pueden saber más acerca de quienes participamos, cómo se juega y por qué en el grupo de Facebook: Dinámicas Creativas.

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