Ubud, la ciudad enérgica de Bali

¿Qué es lo primero que se les viene a la mente cuando piensan en Bali? La mayoría seguramente estará pensando en preciosas playas de arena blanca y agua turquesa. Creo que es la idea que prácticamente todos tenemos (o algún momento tuvimos) de la isla más famosa de Indonesia.

Lamentablemente, déjenme decirles que Bali nada tiene que ver con eso. Me alcanzó sólo un día para darme cuenta de que el encanto de la isla no está en el mar. Sí, hay playas – Kuta es el paraíso surfero según dicen, aunque a mi me pareció más un lugar poblado de turistas con ganas de emborracharse y mostrar sus cuerpos pegados a una tabla de surf – pero si me dan a elegir, prefiero mil veces volver a Gili Trawangan.

Sin embargo, y afortunadamente, Ubud es una de las ciudades más interesantes que encontré. Es difícil de explicar lo que se percibe en el aire, pero hay algo que te hace entender que tiene una atmósfera diferente, cargada de energía.

Es, al mismo tiempo, uno de los rincones que más fama ha adquirido en el último tiempo gracias al libro (y posterior película) “Comer, Rezar, Amar” – que recomiendo completamente – y, como consecuencia de ello, es aquí donde vienen las mujeres – y algunos hombres, aunque en menor cantidad – a “encontrarse consigo mismas” (para mí que están buscando también algún Javier Bardem…). Los profesores de yoga, agradecidos.

Pero, para mí, Ubud es mucho más que eso. Ubud es una ciudad donde podes encontrar caos de tránsito por un lado mientras que por el otro, es posible adentrarse en un espacio de pura tranquilidad donde, gracias a los inmensos campos de arroz, todo alrededor es verde. Y, lo mejor, es que para eso no es necesario alejarse demasiado del bullicio urbano, sino que de hecho se pueden encontrar varios de ellos en plena urbe.

Ubud también es el lugar donde presencié una de las ceremonias más extrañas de mi vida: una cremación real. Lo de real viene porque el difunto era un hombre de 76 años que pertenecía a la familia del rey – un tío aparentemente -. Una de las cosas más curiosas de esta fiesta (porque para ellos el momento de la muerte debe verse como algo para festejar, porque quiere decir que volvimos al lugar que pertenecemos: la naturaleza) es que se esperaron tres semanas luego de su muerte para llevarla a cabo. Algunos dicen que para limpiar el cuerpo, otros que es para juntar toda la plata que un evento de este tipo necesita.

Y es que, sencillamente, es gigante. Miles de personas trabajan noche y día para preparar las carrozas, las ofrendas, el desfile… Es increíble pensar como se toman la muerte y es incluso más raro todavía ver la cantidad de gente que viaja desde diferentes partes de Indonesia para ser parte de ese momento.

Al principio, debo admitir, estaba muy emocionada por presenciar algo de semejante magnitud e importancia para la vida de los balineses. Todo alrededor eran risas, aplausos, gritos, cantos pero, llegado el momento de la cremación – unas 5 o 6 horas de empezada la celebración – los sentimientos se fueron mezclando. Mientras todos mirábamos de que manera prendían fuego la carroza principal, en la que estaba el cajón – a mi lado tenía a la familia del difunto, llorando y mostrando su tristeza (aunque algunos de ellos se mostraban, al mismo tiempo, muy interesados en sacar fotos y hacer videos, ¿raro no?).

Sin dudas, haber “sido parte” de ese momento es algo que formará parte de los recuerdos y aprendizajes de este viaje pero, sinceramente, si tuviera la posibilidad de ver otra cremación creo que no lo haría.

Opt In Image
¡Viajemos juntos!
¡Suscribite por mail y acompañame!

- Estamos dando la vuelta al mundo, ¡danos la mano y vení!

- Recibí los mejores Consejos Viajeros

- No te pierdas información útil sobre visas, vacunas y todo lo que necesitas

- Reflexioná conmigo y animate a cumplir tus sueños

(Solo te enviaré un correo cuando haya novedades. Nada de SPAM, yo también lo odio)

3 comments

  1. RubenM 7 Agosto, 2012 at 00:26 Responder

    Excelente nota, increible experiencia, cuanta riqueza te traeras de este viaje. Feliz ultimas horas de Asia. Disfrutalas . Tkm

  2. La Zapatilla 8 Agosto, 2012 at 15:19 Responder

    Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando descibres Ubud. A mi es una ciudad que me fascinó y desde que volví la tengo en el recuerdo como un lugar mágico al que no me importaría volver algún día. Yo no ví ninguna cremación pero pude disfrutar de los masajes, los campos de arroz, la buena comida y un espectáculo de danza balinesa… no está mal del todo. 🙂

    Un saludo,
    Sonia

  3. Veronica corrales 24 Junio, 2013 at 12:33 Responder

    Aquí otra enamorada de Ubud! Tuvimos la suerte de ir hace ya 4 años pre-come,reza,ama y nos encanto! Estuvimos 7 días alli, muchos de ellos solo dedicados a pasear.

    Me han encantado tus fotos de los verdes arrozales…es lo que mas recuerdo.

    Saludos viajeros.

Dejame un mensaje!