Es loco pensar la ambigüedad con la que nos manejamos respecto a la palabra trabajo. Cuando no lo tenemos nos quejamos porque es difícil mantenerse en una rutina sin tener cómo pagar los impuestos, la comida  y las necesidades básicas de salud, pero cuando sí tenemos un trabajo también nos quejamos porque no nos queda tiempo para nosotros, porque nos pasamos la vida encerrados entre cuatro paredes haciendo cosas que no nos gustan, porque, porque, porque. Yo misma formo parte de ese grupo y eso, tiene que ver tanto con que necesito sentirme libre para hacer lo que yo realmente quiera como con el hecho de saber que el 90% de las veces trabajé haciendo cosas que no tienen nada que ver con quien soy yo.

trabajo
Foto: Pinterest
En los últimos años, trabajar y renunciar forman parte de mi vocabulario en partes equitativas. No puedo imaginarme durante mucho tiempo en un mismo lugar y mucho menos dedicándole horas y horas a algo que no me hace feliz. Tal vez sería distinto si el trabajo estuviese relacionado a la escritura, a los viajes o a la radio porque me gusta pensar que cuando hacemos algo que nos gusta, que tiene que ver con nosotros, muy difícilmente pensemos en llamarlo “trabajo” porque en cierta forma, para mí la palabra trabajo está ligada a una obligación y no al placer.

Pero cuando pienso en Australia, la palabra trabajo tiene otro significado. Vamos a Australia para conocer sí, pero también para trabajar. Y mucho. Nuestro plan en el país de los canguros es ahorrar el máximo posible para poder continuar nuestro viaje, pero también para probarnos a nosotros mismos. Cuando estemos allá nos vamos a olvidar del trabajo normal de oficina al que estamos acostumbrados, ya no vamos a estar sentados ocho horas frente a una computadora ni tampoco vamos a sentir la necesidad imperiosa de no disfrutar cada segundo porque “tal vez es el trabajo de nuestras vidas“. No, en Australia vamos a trabajar pero con la certeza de que es algo transitorio, algo diferente y algo que nos hará crecer y bajo esos preceptos vamos a divertirnos, a pasarla bien y a aprender a cada paso.

Y estamos felices de que así sea, aunque muchas veces tengamos que explicar que el hecho de tener una Working Holiday no significa ni que el gobierno australiano ya nos designó un trabajo al momento de otorgarnos la visa, ni tampoco quiere decir que sólo vamos a ir a juntar kiwis. Para que quede más claro el tema es el siguiente: esta visa nos permite trabajar legalmente en Australia pero el trabajo lo tenemos que conseguir nosotros y puede ser desde un trabajo relacionado a nuestros estudios como uno de campo, pasando por todos los términos medios.

Ah… ¿o sea que van a Australia sin saber que van a hacer? Bueno, sí, eso es lo que se hace con este tipo de visas pero (siempre hay un pero), por suerte no es nuestro caso. Llámennos afortunados o como quieran, pero gracias a los amigos que nos dieron nuestros blogs de viajes, ¡ya tenemos un trabajo esperando por nosotros! (Gracias eternas a Dani y Jota de Marcando el Polo y a Martín de Cueva del Viajero que nos pasaron contactos y datos importantísimos para que este sueño empiece con el pie derecho).

¿Se dieron cuenta de que mi brújula ya tiene un norte completamente definido? Así que se puede decir que estamos en condiciones de oficializar que nuestro viaje tiene un segundo destino certero y provisoriamente definitivo. El 21 de octubre volamos al Western Australia (oeste australiano) para instalarnos hasta que nos aguanten/aguantemos en Derby, un pequeño pueblito de aproximadamente 6 mil habitantes donde nos esperan Sasha y Darren, nuestros nuevos jefes, para empezar nuestro trabajo en la Roadhouse BP Colac.

Los detalles sobre el trabajo y nuestro nuevo hogar se los daremos más adelante, cuando deje de ser esta noticia abstracta y se convierta en un hecho real, pero mientras tanto, disfrutamos del hecho de saber que ya no tendremos que preocuparnos por mandar CV, estar atentos a todos los carteles de trabajo que encontremos ni pensando en que nuestro presupuesto está por agotarse, pero sí por disfrutar los ocho días que tendremos por delante en Sidney. Después de eso… ¡Derby, allá vamos!

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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