Sensaciones acumuladas a 20 meses de volver

Siento que estoy estática y que el mundo gira alrededor mío. O mejor dicho, sobre mí. No entiendo la vida que se vive a mí alrededor. Estoy sentada frente a una ventana en el piso 21 de un edificio que mira al Río de la Plata y no puedo evitar que mi mente vuele más allá de los límites. Siento que no pertenezco a nada de lo que me rodea, que todo me resulta ajeno y que aunque físicamente mi cuerpo está en este lugar, nada de lo que sucede tiene que ver realmente conmigo.

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Hace algunos unos días, Guada de Hasta Pronto Catalina, publicó un post sobre el “volver” y todos los procesos mentales que eso conlleva. Mientras lo leía, no sólo me sentí identificada con cada palabra, emoción y sensación, sino que además me di cuenta de que muchas de esas cosas me siguen pasando aún hoy, 20 meses después de haber regresado de mi primer y hasta ahora último viaje largo.

20 meses (o 1 año y 8 meses, como prefieran decirle) debería ser tiempo suficiente para adaptarse y dejar de sentir esa dificultad de volver a inmiscuirse en un entorno que reconoces tan propio como ajeno. Debería, pero no lo es. Hay muchas cosas que todavía me siguen resultando difíciles y con el correr de los días (o tal vez, con la abstinencia viajera a flor de piel) esa sensación es aún más fuerte. Más difícil de controlar.

Por momentos me desconecto por completo. Y me voy, nunca sé bien dónde, pero me voy. Y todo lo que está pasando a mi alrededor deja de estar ahí por completo. Creo que la palabra más gráfica sería “tildar”. Como el celular o la computadora cuando no quieren reaccionar. Están ahí, ves que la ruedita gira pensando, pensando, pensando y parece que en cualquier momento va a reaccionar pero no, la espera es infinita y a veces te obliga a reiniciar el sistema. Muchas veces creo que necesito ser reiniciada para poder volver a vivir la vida que estoy viviendo desde hace 20 meses.

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Es que, para mí, todo lo que estoy haciendo en este momento es íntegramente transitorio. O por lo menos, hasta que encuentre algo que realmente me llene el alma, como en este momento lo hacen los viajes. La rutina que tengo hoy, no llega ni siquiera a cumplir un 0,5 por ciento de las expectativas que tengo para mi vida. Y no es solamente porque estoy encerrada de 9 a 18 en una oficina, tampoco es únicamente porque el trabajo que hago no me gusta ni interesa en absoluto. Y ni siquiera sé si lo es el hecho de que tengo que hacer malabares todos los días para poder llegar a cumplir bien ese horario mientras ruego que el tren no se demore o que el colectivo no quede atascado en el tránsito.

Creo que esas son pequeñas cosas que suman a mi descontento, a  mi disconformidad con la vida sedentaria que llevo, pero lo que de verdad me molesta es no tener tiempo para disfrutar de mi vida haciendo cosas que de verdad quiera hacer. El no poder disfrutar esos cinco minutos después de que el despertador sonó y Wayan se me tiró encima en busca de mimos. El tener que estar corriendo de un lado a otro para llegar a tiempo a hacer las cosas que la vida cotidiana, rutinaria, te impone como necesidad primaria. El entender que no pertenezco a esta forma que nos impusieron como socialmente correcta pero que poco tiene que ver con la felicidad.

Pero la peor parte no es esa, sino sentir que cada vez tengo menos cosas en común con gente con la que antes tenía otro tipo de relación, mucho más cercana, más íntima. Y hoy están ahí, tal vez cerca, pero tan distantes que no llegas a entender bien el porqué. El “no sos vos, soy yo” no aplica a estas situaciones. Sos vos y soy yo. Es el conjunto lo que ya no funciona como antes.

Me puse a pensar muchas veces en por qué pasan estas cosas y la única conclusión que logré sacar hasta ahora – y son solamente mis conjeturas – es que si bien yo no entiendo por qué hay que vivir en base a imposiciones absurdas solamente porque es lo que está bien visto, lo respeto porque sé que hay gente que es feliz con eso, que no puede imaginar otra vida posible. El problema está en que no todos pueden aceptar y sobre todo, no cuestionar el estilo de vida que yo elegí, el que a mí me hace sentir que vale la pena estar vivo.

Creo que volver a relacionarse con nuestra gente es uno de los obstáculos más difíciles de sobrepasar, aún 20 meses después. Así como me pasó después de que volví de Europa (y no fue viaje laaargo), todavía hoy tengo días en los que no tengo ganas de ver a nadie. O por lo menos nadie que vaya a mirarme con cara de “flaca, ¿qué te tomaste?” cuando digo que voy a dejar todo y me voy a ir a recorrer el mundo.  No tengo ganas de que me juzguen, pero al mismo tiempo hago lo imposible por mantener esas relaciones de la misma forma en que estaban cuando me fui. Pero, me duela o no, salve la relación o no, nunca nada va a volver a ser igual, simplemente porque yo no soy la misma que cuando me fui. La Mariana que se fue a Europa no fue la misma que volvió y esa tampoco es la misma que era cuando se fue a Asia. Tampoco soy la misma que cuando volví, pero mis objetivos siguen siendo claros. Y para mí, la felicidad encabeza la lista.

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20 meses después, mi cabeza sigue siendo como una calesita. Las preguntas que me hago son las mismas y las dificultades que se me presentan también. Sigo pasando por procesos internos que necesito aprender a maniobrar y, muchas veces, tengo que autocensurarme para no gritarle al mundo que falta poco para que vuelva a hacer lo que necesito para sentirme bien, completa, llena, feliz. Todavía me cuesta contener las lágrimas ante situaciones que no sé cómo manejar y otras tantas veces lloro sin siquiera saber por qué. Creo que todo es parte de lo mismo. Procesos.

20 meses después, sigo trabajando conmigo misma para entender que así como yo cambié, la gente que quiero también tuvo que pasar por cosas que, aunque diferentes, también necesitan de procesos que los hicieron cambiar y que los hacen percibir las situaciones de una manera completamente distinta a la mía. Procesos y más procesos.

20 meses después, sé que estoy cada vez más cerca de agarrar la sortija que me va a premiar con otra vuelta en la calesita, esa vuelta que me va a abrir las puertas del mundo demostrándome que con esfuerzo, voluntad y sacrificio, todo se puede conseguir.

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28 comments

  1. Ezequiel Ailán 19 mayo, 2014 at 12:59 Responder

    Nada por agregar, totalmente identificado.
    En mi caso, este último año y medio me “tocó” realizar viajes cortos de entre 3 y 8 días; aún así, el volver a integrar esta sociedad y ciertas personas cuesta mucho. La voz interior grita “vámonos, qué diablos hago acá, en medio de toda esta gente?” apelando a una letra del viejo Attaque 77.

  2. Alvaro 19 mayo, 2014 at 14:57 Responder

    Hola.te quieres “casar” conmigo ( :

    que bien se siente saber que uno,no es el unico “loco” de pesar asi aveces.

  3. Facundo en el Mundo 19 mayo, 2014 at 16:21 Responder

    Hace falta volver para darse cuenta de cuánto cambió uno. Las amistades van perdiendo intensidad, pierden lo cotidiano, y el tiempo y la distancias mas los cambios de uno y de los otros van marcando la diferencia.
    Ahora es cuando vos te das cuenta de que no hay trabajo, rutina ni personas capaces de darte lo que te dan la ruta y el movimiento.

  4. Emilce 19 mayo, 2014 at 16:57 Responder

    Es loquísimo que hoy…a días de que se cumplan 24 meses desde que volví de Europa y sea ¨el viaje¨que me voló la cabeza, me sienta tan identificada con tus palabras…simplemente cuando volví ya nada fue lo mismo. Sufrí durante dos meses porque no bajaba a la tierra, estaba allá (más precisamente en Londres). Haste perdí amistades en el camino porque nunca más logré entenderme con ellos.
    Sólo pienso en volver. creo que no hay día que no me levante y me acuerde lo feliz que fui allí. Y ahora que la vida me puso en una encrucijada, espero elegir correctamente. Gracias por tus palabras Mariana!!!!

  5. Lucas y Ludmila 19 mayo, 2014 at 18:21 Responder

    Maru!

    Sómos varios. ¿Dónde esta la lista de viajeros anónimos?
    Hace poquito más de un mes que estamos de regreso y sentimos eso que describis… Uno pierde permanencia. Nos alegra saber que el tiempo no cura esa sensación 🙂

    Animos y vamos que la ruta esta a la vuelta de la esquina!

    L&L

  6. Coral 20 mayo, 2014 at 04:32 Responder

    Hola Marian! Es muy lindo lo que escribiste, yo tardé exactamente 2 años en volver a la gran Asia en mi segundo viaje largo, dentro de poco va a hacer un mes que llegué y tengo terror porque el tiempo pasa tan rápido y es tan hermoso y disfrutable todo que no quiero saber nada con volver a rutina de Buenos Aires. Por cierto, todavía no me fui de Bangkok y ya estoy convenciendo a mi novio para volver lo más pronto posible. Esta ciudad es TODO.
    Besos!!!

  7. Fernán y Miriam 20 mayo, 2014 at 14:37 Responder

    Totalmente identificados!! Volvimos también hace 20 meses, y consideramos esta etapa como un trámite para volver a irnos. Odiamos la rutina, y todas las obligaciones que impone la sociedad y lo que se considera “vida normal”.
    Supongo que nadie que haya experimentado todo lo que te aporta un viaje así puede volver a su vida anterior.
    ¡Nos vemos en nuestros próximos viajes!!

  8. Guada Araoz 20 mayo, 2014 at 15:26 Responder

    Como vos decís Marian: con esfuerzo, voluntad y sacrificio todo se puede conseguir! Lo único que hay que tener es la certeza de lo que uno quiere hacer y lo que le hace bien. 🙂 Mitad de camino logrado. A mí se me pasó bastante porque sé que este año sigo viaje. Vos también! A planear, dibujar mapas y mirar siempre para adelante con sonrisa que lo que viene está muy bueno.

  9. fabian fernandez 21 mayo, 2014 at 13:53 Responder

    Marian…somos muchos que compartimos tu locura..mas de uno quiere dejar todo y salir devuelta A la ruta de lo desconocido ir por eso que te llena el alma y te da felicidad, dejemos todo y vallamos…es lo unico que vamos a recordar en nuestra vejes..lo feliz que fuimos y las locuras que hicimos..!!! Cargate la mochila y sali a la ruta…que la sociedad te chupe un huevo..jajaj..un beso grande genia…avisame y salimos a las rutas..!!!!

  10. Jime Sánchez 22 mayo, 2014 at 19:48 Responder

    Ai ai ai, todos pasamos por esto que decís. Lo positivo (y que ya sabés) es que no estás sola, somos muchos (MUCHOS) los que piensan, sienten y viven lo mismo, que comparten el mismo norte. Una de las cosas que aprendí es aceptar: aceptar que vos sos vos y yo soy yo, respetarme a mí y respetar al otro, sin juzgar. Y otra de las cosas que me enseñó el viaje es a no juzgar, a decir “ok, esto lo pensás vos, yo no lo pienso así” y listo, a otra cosa mariposa. Te recomiendo que leas el libro “Los 4 acuerdos”, está en PDF 🙂 Cualquier cosa, pedimelo.

  11. Leandro 25 junio, 2014 at 17:06 Responder

    De acuerdo contigo e identificado. Tengo esa misma sensación hace unos 17 años, y solo la curo transitoriamente cuando viajo. Hay muchas formas de “curar” este mal que nos acosa a los viajeros; uno es aprender a convivir con ella y disfrutar el momento, o largarse a vivir viajando, que debe ser mucho mejor,pero también más arriesgado.
    Lo mágico para los viajeros en transición sería encontrar la forma de estar bien con nosotros mismos cuando no viajamos. Una forma sería tomar la vida como un gran viaje, o hacer muchos miniviajes, escribir sobre viajes, o tener siempre la cabeza de viajero. Esa última es una gran recompensa. Hace 17 años que vengo pensando sobre esto, y por momentos le encuentro la vuelta. Y por otros momentos no, je.. Saludos!

  12. Surfing the Planet 30 junio, 2014 at 04:07 Responder

    En muy pocos días serán 12 meses que hemos vuelto de nuestro viaje de 17 meses y nos sentimos totalmente identificados con tus sensaciones.
    Hay que tomarlo como una época de transicción hasta el próximo viaje!
    Un abrazo!!

  13. Carla 21 julio, 2014 at 11:34 Responder

    Identificada 100% con tus palabras, tengo una fucking rutina muy parecida a la tuya donde encima de que laburo 9 horas corridas, los problemas económicos son un palo en la rueda igual… esperemos que todo se acomode con el tiempo y pueda salir a dar unas vueltas por ahi, uniendo fronteras sin tener que pensar en volver por el trabajo, ARRIBA EL ANIMO, no estas sola, yo y unos cuantos mas estamos tan locos como vos… Abrazo enorme desde Santa Fe (Arg.)

  14. Nat 24 julio, 2014 at 13:14 Responder

    Hola Marian,
    Me encantó esto que escribiste, espero algún día sentir la mitad de lo que sentís vos por esta forma de vida que algunos llaman “inusual”, y la valentía para llevarla a cabo. Para mi, una persona con tu capacidad de soñar, luchar por lo que quiere y que encima no tiene miedo de hacer todo esto sola, es realmente admirable. ¡No tenés límites!
    Me encantó tu blog, y eso que recién lo empiezo a leer.

    Un abrazo grande,
    Nat.

  15. Nomadic Chica 25 julio, 2014 at 06:36 Responder

    Entiendo 100% tus palabras…
    Luego de que el bicho viajero te pica no hay vuelta atrás…recuerdo mis días de rutina, mirando por la ventana buscando un mundo no tan estático y más feliz.

    Hoy, llevo 9 meses viajando y estoy a puertas de asentarme nuevamente por un tiempo…dinero y cuentas que pagar. Sólo ruego que sea en un lugar excitante y nuevo para así suplir un poco la rutina y que sea algo más divertido.

    No eres la única, somos muchos en el mundo que amamos lo mismo…nuevas sensaciones, olores, colores esperando a la vuelta de la esquina y que hacen que el estar en un lugar teniendo esa vida sedentaria que describes haga sentir que te estás perdiendo de algo que si llenará tus días…no siempre de alegrías pero sin duda de nuevas experiencias.

    Si es lo que realmente amas…ir tras ello…y hay muchos nómades y viajeros eternos por ahí afuera 😉

    SUERTE EN LA RUTA!!!!

  16. Marcia 7 agosto, 2014 at 05:27 Responder

    Querida amiga viajera:quiero agradecerte mucho porq encontré en tus palabras mi estado de ánimo actual.llegue hace dos meses de Asia,el primer mes mundial de por medio ,no registre lo q hoy es un remita.Hace un mes no salgo de mi casa veo tv todo el tiempo no me siento cómoda con mis amigos ya q no llegan a comprender esto q siento de no encajar más,de q no tengo ganas,sólo pienso en el viaje y pa no aburrir me callo,sólo pienso en partir…q bueno q sí toy loca no soy sólo yo!abrazo desde el alma

  17. anna 10 septiembre, 2014 at 11:13 Responder

    Hola Mariana,
    justo estaba sentada, comiendo en la terracita de mi piso, lleno de ruido pero en uns zona bonita de Montgat, Barcelona. Justo había regresado de la escuela a la que he vuelto después de 15 días de mi regreso de un viaje largo sola. Y buscaba ver, por casualidad si alguien se sentía tan desubicado y fuera de lugar como yo. Entendo 100% lo que dices, aunque yo sí creía que mi trabajo y mi gente me llenaba, y en parte me llena, pero me siento tan fuera de sitio. Mee ahogan las rutinas y las normas que debo seguir porque toca, no porque las sienta. Si algo aprendí viajando estos meses ha sido a escucharme y sentir lo que necesito de verdad… y aquí, en la rueda de esta sociedad que sólo córre, que sólo critica y juzga y sólo se queja me sale una rabia horrible al ver, que ya no encajo. A mis 36 años, pienso, qué voy a hacer? qué necesito? No lo se y la verdad es que tampoco se quiero volver a marchar ahora, pero… estoy super desubicada y viendo las cosas, que antes veía como normales, como algo que no quiero para mí, que no me dan felicidad. Voy a seguir buscando qué cosas me llenan para seguir acercandome. Al menos, los que hemos tenido la oportunidad de salir de esta rueda que te come, tenemos otra prespectiva de la vida, al menos diferente y más abierta. Un abrazo y te paso my blog: intomytrip119.blogspot.com

    • Mariana Mutti 10 septiembre, 2014 at 11:46 Responder

      Hola Anna,

      Sólo decirte que lo mejor que podes hacer es empezar a ver tu ciudad con otros ojos, descubrirla como si estuvieras de viaje y hacer cosas que no harías normalmente como “local” sino más bien como “viajera”. A mí eso me resultó para que el tiempo sea más llevadero y que no se me haga tan pesado el hecho de tener que estar metida en la rutina y haciendo cosas que no me completan.

      El tiempo de volver a partir va a llegar o tal vez encuentres eso que te llena estando allí mismo, son cosas que nunca vamos a saber hasta que nos sucedan y creo que en todo este tiempo aprendí que lo mejor es disfrutar cada momento y dejar que las cosas fluyan y nos sorprendan.

      Voy a darme una vueltita por tu blog! Beso grande y espero leerte más seguido por acá 🙂

  18. Eliana 8 noviembre, 2015 at 18:10 Responder

    Agradezco de corazón todas sus palabras… Del blog en general. Es bueno saber que una no está sola en su nuevo mundo “off” en el que vive, y de que no es la única pavota que se pasa mirando el techo 2 horas como una boba o que cuestiona el estilo de vida de estas personas que creíamos comprender tiempo atrás. Desconozco la que antes era mi gente, mi familia, mis amigos, pero como dicen “no sos vos, soy yo”. Sólo espero volver a tener la oportunidad de irme de nuevo, luchando y metiéndole pilas para que sea posible. Besos a todos! :-*

    • Maru Mutti 9 noviembre, 2015 at 01:06 Responder

      Nunca mejor aplicado el “no sos vos, soy yo”, y claro que no estás sola!

      Gracias a vos por tu mensaje, Eliana, y seguí así que con garra y pasión siempre se logra lo que se quiere!

      Un beso grande!

  19. Evelyn 20 marzo, 2016 at 01:11 Responder

    Completamente identificada, me siento tan desencajada ahora y acabo de llegar hace 20 dias …gracias, ahora se que no soy la unica

  20. Nelida Seccio 18 mayo, 2016 at 19:47 Responder

    Lei atenta cada linea, cada pàrrafo y en cada idea pude sentirme identificada… volvi de mi primer viaje en el 2012 el choque cultural m e hizo pedazos. Mi flia y amigos no terminaban de entender que m e pasaba después de hacer “El viaje de mi vida” después de mucho sacrificio, pero yo tampoco sabia que me pasaba, solo queria irme como huyendo de una realidad que nada tenia que ver conmigo, hasta lo empezé a vivir con culpaaa. Hubo hechos que cambiaron mi vida en un giro de 180 grados sumado al bajón que padecía. Decidi volver a viajar y m e decia que no volveria como la primera vez… pero casi decido perder el avión y los amigos que me acompañaban pudieron contenerme y escuchar mi necesidad luego decidi volver a cerrar un circulo para volver a empezar.
    En pocos dias viajo a 18 meses de mi vuelta… comprendi que quedarme en Europa no es fácil, pero sé que planear el próximo viaje es mi combustible y m e doy cuenta que sacrifico vida cada vez que me encierro que no elijo salir mas que para ir a mis actividades diarias y que los dias los meses transcurren y nada me motiva mas que volver a viajar, sensación que con nada se compara. Necesitooo volverrr y siento que soy una privilegiada al hacerlo ya que vivir en un país como el nuestro es la incertidumbre misma, sin embargo decido asumir el desafío y disfrutarlo de la mejor forma, un proceso arduo en ésto que es la vida!!!

    • Maru Mutti 19 mayo, 2016 at 00:08 Responder

      Sabias palabras, Nelida. Lo bueno es tomarlo así, como un desafío pero sabiendo que siempre habrá un plan que nos “rescate” de la monotonía y los sinsabores de la rutina.

      Muchos éxitos con tu regreso y espero que sea de lo mejor. Nadie te asegura que la experiencia no pueda resultar diferente esta vez, así que disfrutalo!

  21. Tatiana Sáenz 15 enero, 2017 at 02:21 Responder

    Tengo 15 días de haber vuelto a casa … ayer lloré hasta que me quedé dormida. Me dicen que sienten que soy diferente… pero es que lo soy… que me ven seria… más no saben que es que estoy triste, desubicada, con miedo a no saber qué pasará con mi vida, que este año lo empecé sin planes. Que voy a empezar de cero. Lo único que pude responder a los comentarios fue: ” Es que no soy la misma”

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