Reflexiones apresuradas después de 9 meses en Australia

Valenchu:

Hace exactamente un año tus papas nos dieron la noticia más linda que recibimos en nuestras vidas, ¡íbamos a ser tíos! No puedo explicarte cómo la felicidad invadió mi corazón y mi alma. Todo estalló dentro mío. Se me vinieron mil cosas a la cabeza, entre ellas, que justo ese día habíamos comprado los pasajes para irnos a Australia, tan solo tres meses después. Tanto había deseado tener un sobrino y justo iba a pasar estando a miles de kilómetros de distancia. Pero me dije que el universo es sabio y si las cosas se daban así, por algo sería. Durante los 90 días siguientes, me dediqué a disfrutar de la panza de tu mamá al cien por ciento. Ver como ibas creciendo ahí adentro fue algo único. Sí, ya sé, me perdí un montón de cosas, pero no creas que no supe de vos a cada segundo. No hubo ni hay un solo momento en que no estuvieras presente en mi vida.

Curiosamente, hoy también se cumplen 9 meses desde que dejamos Argentina para empezar, o mejor dicho, continuar cumpliendo nuestro sueño de dar la vuelta al mundo. Y me pareció un buen momento para escribirte otra carta. Porque hay muchas cosas que quiero contarte y que no entran en el dorso de una postal. Sé que todavía sos chiquito y que tus papas te va a leer estas palabras probablemente mientras no dejas de juguetear con ese Pato Donald de peluche que tanto queres. Pero estoy segura de que algún día, cuando seas más grande, te va a gustar saber que estaba haciendo la loca de tu tía mientras vos no parabas de crecer a pasos agigantados.

Lo primero que quiero que sepas es que vos formas parte de este viaje como si estuvieses acá con nosotros. A veces me gusta imaginarte con algunos años más, caminando de nuestra mano y con tu mochilita a cuestas. ¡Cómo me gustaría mostrarte cada lugar del mundo en el que fui feliz! Algún día, tal vez…

Pero además, sos el motor que me impulsó en cada momento en que la situación me sobrepasó. No te voy a mentir, Valen, la realidad es que Australia está siendo más difícil de lo que pensábamos. Creo que ni siquiera pudimos llegar a imaginar que algunas cosas nos costaran tanto. No puedo negarte que quise bajar los brazos más de una vez. Hubieron situaciones, lugares, personas que me sobrepasaron pero seguir adelante fue lo que nos hizo fuertes, nos enseñó que no todo es fácil y que a veces, ese primer mundo que tanto deseamos tener, no es tan lindo como hubiesemos querido (o por lo menos es muy diferente a lo que creíamos).

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Tu tío Nico es quien me ayuda desde acá. Siempre con el hombro listo para acaparar mis lágrimas, con las palabras justas para hacerme entender que esto es parte del camino y de las enseñanzas de este viaje que decidimos afrontar y con el abrazo fuerte para hacerme saber que no estoy sola. Pero vos, desde lejos y aún antes de nacer, fuiste y sos el que me da el empujón para entender que cada piedra del camino vale la pena sortearla porque no estoy a miles de kilómetros tuyos para estar mal. Vine acá con un objetivo, con un sueño y muchas cosas que aprender, pero eso implicó tener que hacer el sacrificio más grande de mi vida: perderme tu nacimiento, todos estos meses en que vas creciendo tanto y todas esas cositas lindas que están pasando mientras yo sigo tus pasos a través del celular o del Skype.

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Fue en Derby, donde tuve una de mis primeras crisis, cuando entendí que todo ese sacrificio vale la pena solamente si puedo disfrutar de lo que estoy viviendo acá. Ese día, después de pasar un largo rato entre lágrimas solitarias, encendí la compu y empecé a escribir. Una carta, para vos. Te conté que te había soñado y te había sentido como si fuera real. Te conté también que estaba triste, que las cosas me resultaban más difíciles de lo que me hubiese imaginado y que saber que me iba a perder tantas cosas tuyas me estaba resultando durísimo. Mientras iba tipeando cada palabra, recordé que la primera vez que te escribí una carta, esta carta, te prometí que iba a disfrutar de este viaje porque viajar es lo que me hace feliz y ese mensaje de “hacé lo que te hace realmente feliz” es el que te quiero transmitir. Fue ahí cuando me di cuenta de que cada obstáculo era parte del camino, de la enseñanza de este viaje y que por más duro que fuera, tenía que aprender a mirar el otro lado, la parte llena del vaso en la que sí tenía razones para ser feliz, porque si no lo era, no solo me estaba fallando a mí misma, sino también a vos.

No puedo decirte que dejé de tener momentos duros, aún hoy los sigo teniendo y tengo que confesarte que durante estos 9 meses de viaje tuve más ganas de irme de Australia que de quedarme. Pero si hubiéramos hecho eso, no hubiéramos aprendido nada. Y viajar, como la vida misma, también se trata de eso, de aprender. Además, ya sabrás que tu tía es bastante cabeza dura y no va a dejarse ganar así como así.

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Pero creo que eso es de lo que se trata un poco todo esto de vivir viajando, Valen. Si miro hacia atrás y recorro estos 9 meses que pasaron desde que empezamos a transitar este camino, me reafirmo a mi misma que vivir y viajar son sinónimos y por eso, así como hay muchas cosas que me hacen felices, que me gustan y que me tocan el alma, hay otras que no tanto pero que están ahí para enseñarnos que las cosas no son fáciles pero que, si el objetivo final es el que de verdad deseamos (y lo deseamos con tanta fuerza como para intentar todo para llegar a él), el esfuerzo realmente vale la pena.

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Y sí, sobri, todo en la vida conlleva esfuerzos y sacrificios, eso me lo enseñaron tus abuelos desde que tengo uso de razón, pero no es solo porque no todo siempre es fácil sino porque cuanto más esfuerzo y más sacrificio tuviste que hacer para lograrlo, más vas a poder saborearlo. No hay nada como disfrutar de lo que vos mismo cosechaste, por lo que trabajaste duro, por lo que transpiraste más de lo que hubieses querido. A veces no es el camino más fácil ni el más directo, pero sí por el que te vas a sentir orgulloso toda tu vida.

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Te amo con todo mi corazón y espero ansiosa por el momento de poder abrazarte fuerte fuerte,

tu tía Maru

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6 comments

  1. Ruben M 11 julio, 2015 at 11:37 Responder

    Que hermoso tu post hija, te felicito, se que van a llegar muy lejos y estoy orgulloso de ello. Los quiero mucho… y Adelante (como dirìamos en el campo, Sarna con gusto no pica!!!!) besos

  2. Claudia 11 julio, 2015 at 13:50 Responder

    Sin lugar a dudas este post sobre pasa a todos!! a pelear y a disfrutar de eso se trata esta hermosa vida, nada es facil, y me pone feliz y orgurllosa de la hija que formamos. te quiero con el alma.
    MAma

  3. Marta 11 julio, 2015 at 18:08 Responder

    Marianita, como dijo tu mamà nada es fàcil en la vida!!! Ustedes son jòvenes y fueron con un objetivo, seguì luchando por conseguirlo!!.- Estoy segura que lo lograràn.- Ademàs todas estas experiencias que estàn viviendo estoy segura los està consolidando muchìsimo como pareja.-
    VAMOS ADELANTE!!!! SEGUÌ CARGANDO TU MOCHILA DE BUENOS RECUERDOS, LOS OTROS DEJÀLOS DESPARRAMADOS POR AHÌ, PORQUE SINO DESPUÈS VOLVÈS CON EXCESO DE EQUIPAJE!!!
    Te mando un beso muy grande para vos y otro para Nico.-

  4. Andre y Nico 11 julio, 2016 at 00:48 Responder

    Que hermosas palabras Maru! Es así, no es tan fácil como parece y durante el viaje hay muchos obstáculos que sortear. Pero son los que te hacen crecer y como decis, saborear las cosechas.
    De seguro Valen va estar más que orgulloso de su tía! Beso grande!

    • Maru Mutti 11 julio, 2016 at 01:57 Responder

      Qué lindos! Gracias chicos, hace unos días aprendió a decir mi nombre y hasta me reconoce en fotos o Skype. La orgullosa es la tía!

      Un beso grande y feliz primer año de viaje! 🙂

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