Recorriendo Old Delhi (y algo más)

Si Connaught Place me pareció una locura, eso fue porque todavía no conocía de qué se trataba exactamente caminar por las calles de la Old Delhi. Encantadora pero apabulladota, la zona antigua de la ciudad merece ser recorrida con paciencia y los ojos bien abiertos.

Después de una mañana agotadora caminando bajo un sol que no perdona, llegué a la famosa avenida Chadni Chowk, donde se encuentran una gran cantidad de mercados en la que los saris son los principales protagonistas. Los diferentes colores invaden el paisaje y es ahí cuando me doy cuenta: sí, estoy en La India.

Una vez que caminaste una, dos, tres cuadras en la ciudad es imposible no pensar en el país imaginándote ese escenario en donde el colorido, el ruido y el aroma a chai recién preparado son los que conforman el paisaje. Por momentos la combinación es extraña, pero en lo que a mí respecta, veo a Nueva Delhi como un espacio de grandes contradicciones.

Es cierto que el mundo es un lugar de contraposiciones, es verdad también que siempre supe que las diferencias sociales en la India son abismales pero si lo pienso fríamente, es un tanto extraño verlo, sentirlo y vivirlo en carne propia.

Por un lado, están aquellos que, al rayo del sol, se desviven por ganarse unas rupias manejando un tuc tuc o autorickshaw o haciendo hasta lo imposible por venderte alguno de sus productos. Pero, por el otro, están quienes para evitar la abundante contaminación ambiental y sonora se encierran en el aire acondicionado de sus autos de gran categoría.

Como decía, la Old Delhi es un mundo completamente diferente. Esos vehículos importantes desaparecen casi por completo para dejar espacio a los transportes públicos y a los peatones que tienen que lidiar con el poco espacio que hay para caminar y los bocinazos que les avisan que tienen que abrir paso y dejar lugar al vehículo que se acerca.

Desde la estación de Metro de Chadni Chowk hasta el Fuerte Rojo, el camino parecía interminable. No sólo por el calor sino porque tenés que lidiar constantemente con los que se te acercan para venderte saris, juguetes, zapatos e incluso pendrives o con los que buscan ganarse algo de dinero sólo por decirte hacia donde tenes que caminar para llegar al lugar que estás buscando. Todo es una constante locura acompañada de múltiples “Thank you” para explicar con amabilidad que por ahora, no necesitas comprar nada.

Y así, después de un recorrido que pareció eterno aunque en realidad no lo es, llegué al Fuerte Rojo, una de las principales construcciones que se destacan de la época más esplendorosa del reinado mongol. De hecho, es este el lugar que brillaba por su belleza durante los años en que el emperador Sha Jahan solía desfilar montado en su elefante demostrando jerarquía, grandeza y poder.

Lamentablemente, esta construcción que se demoró una década en levantarse (los primeros cimientos se realizaron en 1638 finalizándose en 1648) no se encuentra en perfecto estado de conservación sino más bien de abandono. Es una pena que una edificio como el Fuerte Rojo no sea mejor preservado pero aún así, se puede disfrutar y mucho.

El ingreso se realiza por la Puerta de Lahore (importante símbolo de la India moderna ya que durante la lucha por la independencia británica se soñaba con que aquí flameara la bandera del país, objetivo concretado en 1947) y lo primero que se observa es un bazar cubierto llamado Chatta Chowk. Éste funcionaba para proveer a la realeza de los productos más sofisticados que podían necesitar.

La construcción del Fuerte Rojo es realmente imponente aunque, en mi opinión, queda un poco relegada cuando desde lejos se empieza a observar la Mezquita Moti Masjid construida en 1659 para el uso personal de Aurangzeb, el primer monarca mongol que pudo gobernar desde Delhi.

La fachada de color claro y esa increíble construcción que se resalta entre la tonalidad rojiza del Fuerte y el verde de los jardines resulta espectacular a la vista. Más todavía cuando al acercarse se ven increíbles vistas de los parques privados y la ciudad.

Sin dudas, tengo que decir que gracias a los espacios verdes que se encuentran dentro del predio del Fuerte Rojo es que pude soportar el calor y seguir adelante. Nueva Delhi es muy calurosa en esta época del año y a medida que los días pasan, el sol golpea un poco más fuerte. Pero me senté un par de minutos en el pasto y recobré las energías que necesitaba para llegar a la Mezquita Jama Masjid, ubicada a apenas algunos metros del fuerte.

¿Qué puedo decir de este templo? La verdad es que me encantó. La única vez que había visitado una Mezquita por dentro fue la de Palermo, en Buenos Aires. Aunque esta es un tanto diferente, creo que es más autóctona, más propia de lo que realmente representa esa religión en este país.

De color rojizo y muy sencilla, la Mezquita Jama Masjid es un lugar donde podría pasar largas horas observando, aprendiendo, pensando. Si no lo hice fue simplemente porque era imposible estar allí demasiado tiempo por el intenso calor de la tarde y lo tremendamente calientes que estaban los pisos (hay que entrar descalzos, claro).

El templo que tardó 18 años en ser construido (y fue realizado para que Sha Jahan pueda seguir demostrando su grandeza), tiene tres puertas principales, cuatro torres y dos minaretes – es posible subir a uno de ellos y admirar las vistas pero las mujeres solas no pueden hacerlo, siempre deben ir acompañadas de un hombre –. El piso es de mármol blanco y es lo más refrescante que se puede encontrar a excepción de la gran fuente que se encuentra antes de la entrada principal en donde muchos fieles se sientan a remojar sus pies.

Jama Masjid es la mezquita más grande que se puede encontrar en India y es una de las pocas en que los no musulmanes tenemos permitido el ingreso. Aunque por momentos, lo más normal es sentirse observado por la fascinación que mostramos al sacar la cámara de fotos mientras los religiosos se encuentran realizando sus oraciones, la realidad es que es uno de los espacios que más me gustaron hasta el momento.

Algunos datos:

Entrada al Fuerte Rojo: 250 INR para extranjeros
Extra por cámara fotográfica o de video: 25 INR
Horarios: de martes a domingo de 9 a 18
Entrada a la Mezquita Jama Masjid: gratuita
Extra por cámara fotográfica o de video: 200 INR
Horarios: 8,30 a 12.30 y de 13.45 hasta 30 minutos antes de la puesta del sol
Estación de metro más cercana: Chadni Chowk (Línea Amarilla) 10 INR desde Connaught Place

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8 comments

  1. Ruben 9 abril, 2012 at 10:29 Responder

    Impresionante!!!!!, Excelentes fotos y comentarios, seguí , disfrutando y subiendo estas notas que no tienen desperdicio, un beso grande. TKM

  2. julieta 9 abril, 2012 at 11:02 Responder

    Mari; realmente emocionante!!! Que bueno que vayas compartiendo cada lugar y poder hacernos conocer cada uno de ellos!! Beso grande!

  3. Marta 9 abril, 2012 at 15:26 Responder

    Marianita, hermosas fotos y muy buenas tus explicaciones, hacen que podamos ir disfrutando un poquito junto con vos de esta maravillosa experiencia tuya. A pesar del calor seguì disfrutando y seguì contàndonos. besos

  4. Barby 9 abril, 2012 at 16:29 Responder

    Buenisima la nota!
    los colores son increibles ahii! todo! el pasto, las construcciones, como se visten!
    me encanto.!!
    besoss!!!!!!

  5. Santiago 9 abril, 2012 at 21:15 Responder

    Marian!!!!!!!!! te sigo a todas partes!!!!!! siempre esperando noticias tuyas de alla, del oriente. Siempre buscando las fotos que envias. Muy contento por el tremendo viaje que estas haciendo y por todo lo que vas a traer y contar. Te comento que en este instante estoy escribiendo con el partido de San Lorenzo de fondo jaja por ahora empata con Racing 1-1. Te mando un besote y cuidate mucho!!!!!!!!

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