Socialmente la palabra QUE son mucho más que tres letras. Cuando conocemos a alguien es normal preguntar QUE estudió, de QUE trabaja, QUE le gusta hacer, QUE hace de su vida, etcétera. Particularmente, no es algo que me moleste demasiado mientras estoy viviendo en una rutina laboral que me implica ir de casa al trabajo, del trabajo a casa y hacer alguna que otra cosa que me guste en el tiempo libre. Pero cuando esa rutina deja de existir y empiezo a hacer lo que de verdad me hace feliz, esa palabra formulada en una pregunta me irrita un poco.

que
Foto: Pinterest
Es que parece ser que el bendito QUE puede resumir mi vida o explicarle a alguien quien soy y cómo me gusta vivir la vida y, les juro que no es así. Mientras estoy acá y me preguntan sobre el viaje (o mis viajes), va siempre seguido a la maldita pregunta “¿qué haces acá (o ¿de qué trabajas cuando no viajas?)?“, como si eso explicase por qué me voy a ir de viaje por tanto tiempo, cómo es que no me importa dejar la estabilidad que tengo acá y no sé cuantas cosas más. Me encantaría gritar a los cuatro vientos que todos los trabajos que tuve no fueron más que el medio para llegar a mi objetivo, que siempre trabajé demasiado para poder ahorrar más, que si me voy de viaje es porque no usé mi plata en ropa, tecnología ni bijouterie ni maquillaje y, sobre todo, porque aprendí que en la vida hay que hacer lo que a uno le hace feliz y no lo que otros esperan que hagamos.

¿Pero saben qué? Muchas veces, decir todo eso puede implicar cuestionamientos que no tengo ganas de soportar o que me miren con cara de asombro mientras piensan “ah, esta es una vaga que la quiere ir a hippear por ahí”. No me molesta que lo piensen (o sí, porque yo no juzgo sus elecciones de vida), eso no va a cambiar en nada mis decisiones y elecciones, pero tampoco tengo por qué aguantar todas esas cosas que encima muchas veces provienen de gente que acabo de conocer y no sabe nada de mi vida.

Pero cuando viajamos, también pasa. Si bien en el mundo hay muchos viajeros que están en la misma que vos y saben que vivir viajando es mucho más que ganas de ver el mundo, también hay otros que les cuesta entender que no te tomaste un año sabático en tu vida para después continuar tus estudios, que no tenes en la cabeza volver a tu casa y buscarte un laburo que te haga llenar de plata los bolsillos para vivir cómodamente en una rutina que no te interesa y que aunque tengas un blog de viajes y que mientras viajas le dedicas horas y horas y horas de tu tiempo, eso no quiere decir que te paguen por viajar ni mucho menos que veas un centavo a cambio de todo ese esfuerzo.

Creo que ese es el momento dónde más me molesta el QUE. Cuando estoy de viaje y me preguntan QUE estudio/trabajo tengo y les cuento que tengo un blog y que escribo sobre mis viajes, automáticamente lo asocian con “tenés el mejor trabajo del mundo“, “te pagan por viajar“, hasta llegué a escuchar el “¡QUE envidia!“. ¿Envidia? ¿De QUÉ? Soy una viajera que muchas veces tiene que decir “NO” a hacer esto o lo otro porque tengo que trabajar en mi blog, por el que no me pagan por viajar ni lo hago para volverme famosa. Escribo porque amo escribir, porque sé que hay gente detrás de la pantalla que me lee y espera que les cuente mis historias y experiencias, porque es mi lugar para ser yo misma, para demostrarme tal cual soy o simplemente para desahogarme.

No soy un QUE, sino un QUIEN. Soy una persona que un día se cansó de vivir bajo las estructuras socialmente impuestas y que está dispuesta a luchar por sus sueños. Una persona que un día entendió que la vida es demasiado corta para vivirla a través de una ventana de oficina. Una persona que necesita ver el mundo para conocer a los demás pero también para conocerse a sí misma. Una persona que pretende aprender y enseñar continuamente, que busca olvidarse el significado de la palabra “libertad” y cambiarlo por el sentimiento que genera esa palabra. Una persona que, simplemente, busca ser feliz.

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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4 comments

  1. Ana 30 septiembre, 2014 at 11:13 Responder

    Hace como 2 semanas que me suscribí a tu blog y me encanta! Ya soy adicta a él. La forma en que escribes es realmente inspiradora y me llena de ganas para cumplir mi sueño de irme a viajar por el mundo. Actualmente me siento encerrada entre 4 paredes a punto de terminar mi carrera universitaria, muero de ganas por acabar al fin y poder salir a conocer todo lo que hay allá afuera. Amo viajar! Gracias por compartir tus experiencias y sentimientos de forma tan auténtica!

    Saludos! 🙂

  2. Fatima Henriquez 3 octubre, 2014 at 14:24 Responder

    Hola Mariana, este post me ha hecho llorar, me siento tan identificada,justo en la parte donde mencionas que te ahorras la plata para poder viajar, ya que cuando me fui a Egipto todos me decian que porque mejor no me compraba un carro o un mejor celular y es que realmente eso no me hace feliz.

    Tambien quiero agradecerte por escribir, y asi poder viajar a travez de tu blog.

    Exitos en esta nueva experiencia!

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