Pulau Kapas, el paraíso de Malasia

Después de tener que salir corriendo de Tioman por culpa de las sandflies, nos quedamos con ganas de más playa. Sabíamos que encontrar un lugar que se asemeje a la isla que acabábamos de dejar no iba a ser tarea fácil, pero tanto nos recomendaron darle una oportunidad a Pulau Kapas que estábamos ansiosos por conocerla. Llegamos a la isla antes de las 9,30 de la mañana y ya nos dimos cuenta de que tenía una onda totalmente relajada. ¿O es que todavía era muy temprano?

A pesar de su relajo y, a diferencia de Tioman, donde todo arrancaba pasadas las 9, Pulau Kapas ya parecía tener otra vida. El sol todavía no pegaba de lleno en la playa, pero ya había gente metida en el agua con sus máscaras de snorkel y las patas de rana. Parece que el despertador suena temprano por estos lados, pensamos. La lancha nos dejó en la orilla del mar, pero la marea estaba lo suficientemente crecida para tener que mojarnos un poco antes de bajar. Con las mochilas al hombro hicimos alguna que otra maniobra para no caernos mientras pisábamos la silla clavada en la arena que improvisaba una escalera y nos fuimos directo al primer alojamiento que vimos.

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En el cartel promocionaban habitaciones dobles a 60 ringgits con baño compartido y nos pareció un buen precio. Fuimos a preguntar pero solo tenían disponible una de 70. Antes de decir que sí, fuimos a preguntar en los demás alojamientos a ver si teníamos suerte y podíamos ahorrar un poco más. Solo uno nos pudo ofrecer una habitación a 50 ringgits con baño privado, dijimos que sí sin dudarlo.

Aunque recién pudimos hacer el check in alrededor de las 12, el tiempo no fue tan largo. Estábamos entusiasmados con la idea de ir a la playa y poder relajarnos en la arena, ¡acá no hay sandflies! Cuando entramos a la habitación, la verdad es que no nos gustó demasiado. Por el calor y el cansancio que teníamos – estábamos en viaje desde la mañana anterior cuando salimos de Tioman y pasamos toda la noche sin dormir en un bus en el que pasamos más frío que en toda la temporada de nieve de Australia – no nos interesó demasiado. Solo queríamos cambiarnos, comer algo y tirarnos un rato antes de que sea un buen horario para ir al sol.

Pero no pasó mucho tiempo antes de darnos cuenta de que no íbamos a poder resistir la noche ahí. La habitación tenía un colchón sobre un palet y otro colchón al lado en el piso, el ventilador que no podía moverse ni tenía demasiada potencia apuntaba más para arriba que para abajo por lo que el aire hasta la cama no llegaba y el techo de chapa no ayudaba a que la habitación fuera un poquito más fresca. El baño estaba bien, exceptuando porque el inodoro no tenía botón ni cadena ni nada que se le asemejara sino que había que descargarlo con un balde lleno de agua.

Mientras con Nico nos planteábamos preguntar por una habitación un poco más cara, el chico de la habitación de al lado nos empieza a hablar y nos muestra que su habitación, por la que pagaba exactamente lo mismo que nosotros, tenía una cama doble “normal” y un ventilador que hasta los hacía dormir tapados. Sentimos que, en comparación, nuestro precio no era justo así que hablamos con el encargado del lugar para ver qué podíamos hacer y no nos mostró ni un poquito de interés en hacer que nos quedáramos.

Así que volvimos al primero que en realidad ya no tenía habitaciones de 70 disponibles (nunca las tuvo, fue un error de la chica de la recepción que se cansó de pedirnos disculpas) pero sí una habitación compartida. No era lo que queríamos, pero era mejor que lo anterior así que no lo dudamos. El precio del dorm era de 30 ringgits la noche por persona, pero el dueño nos hizo precio especial por 25 cada uno.

Nuestro primer día en Pulau Kapas transcurrió entre el mal humor propio del cansancio, del calor y de la incertidumbre de no estar seguros ni cómo ni donde íbamos a dormir esa noche, pero la isla ya nos mostraba su encanto. A la mañana siguiente, con las caras frescas y los ánimos descansados empezamos a disfrutarla de verdad.

Habíamos dejado atrás las aguas de color turquesa para sumergirnos en un mar cristalino de tonalidades verdes y peces de colores. Kapas es relajada en serio. Las playas son enormes y a veces prácticamente estamos nosotros solos – excepto durante el fin de semana cuando se llena de turismo local que visita la isla por el día -. Si pensábamos en desconectarnos por unos días, no nos equivocamos de lugar. En la isla no hay conexión a WiFi ni siquiera pagando y eso hace que la gente despegue su vista del teléfono y se mire un poco más a los ojos.

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En nuestra segunda noche, conocimos a Stefanie, una alemana que estaba de viaje sola desde Noviembre y con la que compartimos desayunos, almuerzos, cenas, charlas, risas y algunas sesiones de snorkelling. No fue hasta que ella llegó que nos enteramos que el homestay donde estábamos tenía máscaras gratuitas para los huéspedes (todo por no preguntar…), así que desde ese momento no despegamos nuestros ojos del fondo marino.

Es que si de algo tiene qué creérsela Kapas es de su mar. En Borneo creí haber visto cosas increíbles, pero este lugar simplemente te deja sin palabras, sin aliento. El color de los corales, la cantidad de peces de todos colores y tamaños, las plantas, sus erizos – al fin le pude ver la cara a uno después de dos años – y hasta vimos una raya tamaño gigante camuflada en la arena.

Poco a poco, Pulau Kapas se ganó un lugar en nuestros corazones y nos regaló una semana de momentos increíbles y nuevos amigos. Un rinconcito de Malasia que se convirtió en uno de nuestros favoritos y al que podríamos volver una y mil veces más.

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Cómo llegar a Pulau Kapas

Nosotros viajamos a Kapas el mismo día que dejamos Tioman aunque con varias paradas intermedias. Básicamente, lo ideal es llegar desde el lugar que te encuentres en Malasia hasta Kuala Terengganu (capital del estado de Terengganu) y desde allí ir en bus hasta el pueblo de Marang (ojo, Marang con “a“, no confundirse con “Merang” que es el puerto de salida a Pulau Redang). El trayecto es de aproximadamente 30/40 minutos y cuesta 2,50 ringgits por persona.

Una vez en Marang tienen que caminar hasta el muelle desde donde salen las lanchas a Pulau Kapas. No se preocupen porque el bus los deja exactamente en el camino correcto y está todo señalizado para que nadie se pierda. Hay dos tipos de botes, el rápido y el normal. El fast boat cuesta 20 ringgits por trayecto y el normal 15, la diferencia de tiempo que tarda es mínima y considerando que por el viaje normal tardamos no más de 15 minutos no encontramos mucho sentido a pagar de más. En Marang les van a vender el ticket de ida y vuelta, pero no se preocupen porque es de fecha abierta así que pueden volver cuando quieran.

Si una vez en Kapas no pretenden quedarse en la zona de KBC le pueden avisar a quien esté a cargo de la lancha para que los deje más cerca de su alojamiento.

Dónde dormir en Pulau Kapas

Como ya les conté, alojamientos hay varios y con precios para todos los gustos. Si quieren ir con algo seguro, pueden buscar opciones en internet y hacer una reserva con anticipación, sobre todo si piensan llegar durante el fin de semana o época de vacaciones.

Hay dorms para los que viajan solos desde 25 o 30 ringgits por noche por persona, habitaciones dobles desde 50 o 60 y también para los que buscan un poco más de lujos pueden encontrar alternativas por arriba de los 100. Si tu presupuesto es todavía más bajo pero no queres dejar de disfrutar de este paraíso, no te preocupes. En la isla hay dos campings y no siempre es necesario que tengas tu propia carpa. Estos lugares cuentan con baños, duchas y cocina.

Comer en Pulau Kapas

Para los que estamos acostumbrados a comer algo bueno, rico y barato, los precios de Kapas pueden ser un poco shockeantes. Lo más barato que vas a encontrar es noodles o fried rice vegetariano a 8 ringgits (la porción es abundante, hay que reconocerlo), aunque después de un par de días sin variaciones se vuelve un poco aburrido.

Lo ideal es llevarse algunos snacks, sobre todo para abaratar los gastos del desayuno y algunas frutas si quieren comer algo liviano y rico. Si van a ir a un lugar con cocina, llevarse cosas para cocinar no es mala idea y seguramente van a ahorrar mucho más que comiendo todos los días en los restaurantes de la isla.

En cuanto a la bebida se puede comprar café o té por entre 2 y 4 ringgits, botellas de agua de 1,5 litros por 3 ringgits y jugos desde 6 o 7. No vimos los precios de la cerveza publicados en los menú pero sabemos que se puede llegar a pagar entre 9 y 11 ringgits por una lata.

Una recomendación: aunque estén dispuestos a pagar un poco de más por comida, llévense algo de back up por las dudas. A nosotros nos pasó de estar un viernes en la isla en la que el restaurante de nuestro homestay solo vendía barbecues por 45 ringgits por persona (carísimo para nosotros) y el resto de los restaurantes del lugar o no tenían chef o no cocinaban para gente que no estuviera alojada con ellos – para nosotros se pusieron de acuerdo y después se dividieron porcentajes de la ganancia -. Por suerte encontramos un puestito que solo estuvo abierto dos días de los ocho que estuvimos y comimos instant noodles sentados en la arena a la luz de la luna. Super romántico  😆

Importante: En Pulau Kapas no hay cajeros ni casas de cambio así que tengan en cuenta llevar la cantidad de plata suficiente para los días que piensan quedarse. En nuestro alojamiento nos dijeron que si nos faltaba plata podíamos buscar un cajero en Marang y darle la plata a la gente de la lancha, pero no sabemos si en todos los lugares aceptan las mismas condiciones.

Si tenés ganas de conocer más lugares como éste te recomiendo leer este post sobre paraísos de bajo costo en el Sudeste Asiático de Periodistas Viajeros.

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11 comments

  1. Adrià 24 abril, 2016 at 14:49 Responder

    Hola!!!somos una pareja que vamos en julio. Creéis que es necesario reservar con antelación para dormir en el KBC? Gracias!!!

    • Maru Mutti 25 abril, 2016 at 05:07 Responder

      Hola Adriá,

      Nosotros fuimos a la isla sin reservar nada pero la verdad es que las opciones que encontramos fueron muy pocas porque había gente que ya tenía reservado de antemano y estaba bastante lleno.

      Si tienen fechas fijas y tienen ganas de estar sí o sí en el KBC, reserven antes, sí. Nosotros no estuvimos más de unas horas ahí así que no te puedo dar mucha referencia del lugar, pero sí de Kapas Homestay que es donde estuvimos y nos gustó mucho!

    • Maru Mutti 13 septiembre, 2016 at 11:48 Responder

      Creo que depende del tiempo y las ganas que tengas. Nosotros estuvimos una semana, hay gente que va por un par de días y otra que va por un mes o más.

      Si podes, andá, conocela y decidí ahí cuanto tiempo te queres quedar. Es una isla preciosa. Qué la disfrutes!

  2. any carolina 25 noviembre, 2016 at 22:42 Responder

    Hola! Quiero ir la primera semana de septiembre a kapas, que tal el tiempo en esa fecha? Como puedo reservar en KBC??? Gracias! Ire yo sola!

  3. antonella 17 diciembre, 2016 at 08:49 Responder

    holaaaa me gusto mucho el vlog. quisiera saber mas o menos cuanto dinero calculas que se gasta por dia? aproximadamente para un presupuesto mochilero. (voy en abril) gracias

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