P de Presente

¿Alguna vez se dieron cuenta de lo difícil que es vivir en el presente? Me refiero a vivir el ahora, el momento que está transcurriendo en este preciso momento sin quedarnos maquinando con cosas que ya pasaron ni pensando en cómo resultarán otras tantas que están por venir. Concentrarse, ser realmente conscientes de lo que estamos haciendo/sintiendo/pensando, sentir cada respiración tan de cerca que casi podemos tocar el aire que entra y sale de nuestros pulmones… Es difícil, muy difícil.

Si bien siempre fui una persona que mentalmente necesita estar unos cuantos pasos más adelante en el tiempo, últimamente también me pasa que estoy caminando continuamente hacia atrás y adelante en cuestión de segundos. Todos y cada uno de esos momentos que me vengo guardando, me llevan a pensar/recordar/preguntar/cuestionar cosas que pasaron hace 10 segundos, 30 minutos o tres meses y, al mismo tiempo, la ansiedad y la continua necesidad de organizar cada paso, me hacen proyectar/imaginar/preguntar/cuestionar/pensar acerca de cosas que todavía no pasaron y que tal vez, todavía tienen un largo camino por delante hasta que pasen.

Es que creo que lo más difícil para cualquier ser humano es vivir el presente. Es que el presente es tan real como efímero. El presente es ahora, pero ese “ahora” ya se convirtió en pasado cuando terminé de escribir esta oración. ¿Será que por eso es más fácil refugiarse en lo que pasó o proyectarse en lo que vendrá? No debería ser así, tendríamos que poder disfrutar de cada segundo que pasa en el preciso momento que pasa. No antes, no después.

Pero, explíquenme cómo puedo hacer para que mi cabeza no empiece a pensar en las cosas que me esperan en Australia o cómo no intentar revivir en mi memoria situaciones que ya pasaron y que no quiero que desaparezcan nunca. Presente. Vivir el presente. ¿No puede durar un poco más que ese “ahora” que acaba de terminar? ¿Cómo poder disfrutar realmente de algo que prácticamente termina en el mismo instante que comienza? 

presente
Foto: Pinterest

Me están pasando cosas raras con este desafío de “Días de Abecedario“. Al mismo tiempo que siento que estoy más suelta y me resulta más fácil poner en palabras las cosas que me pasan o se me cruzan por la cabeza, cada vez me doy más cuenta de que 1) siempre elijo la palabra del día en base a algo puntual que me dan ganas de contar, pero que termina derivándose en cualquier otra cosa que ni siquiera se me había ocurrido; 2) últimamente hay palabras que me molestan: despedidas y presente son dos claros ejemplos; 3) aunque escribo más, a veces me parece que nada tiene que ver con nada y que todo tiene que ver con todo, pero aún así sigo sin darme cuenta de si logré ser clara con lo que quise decir y; 4) de nada sirve armar listas de palabras porque el día a día te va sorprendiendo y no hay nada mejor que escribir sobre una palabra que, de alguna forma u otra, termina siendo el eje de tu día.

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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2 comments

  1. SharonRC 30 Septiembre, 2014 at 18:57 Responder

    Buenísimo! Absolutamente identificada, se me ocurre pensar el presente como un equilibrio en constante movimiento, en el cual es necesario resignificar el pasado para poder reorganizar el futuro. Un caos, pero en fin sin movimiento no hay vida, ya llegarán esos días en los que sólo exista el disfrute 100% y creo que están esperándolos en Australia 🙂

  2. Jime Sánchez 30 Septiembre, 2014 at 22:42 Responder

    Te quiero, me pasa y es algo que creo les pasa a todos. Es un desafío “vivir el presente” y esa intención hay que hacerla consciente para que suceda. Abrazotes virtuales pero reales porque a pesar de la compu, estamos unidas igual 🙂

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