Pére Lachaise, la primera vez visitando un cementerio (y en París!)

Nunca me gustaron los cementerios. De hecho, no conozco el de la Recoleta porque nunca encontré un momento que me inspirase a ir. Sin embargo, un día mientras escribía para los blogs de Smallsquid, conocí uno que me atrajo de cierta manera. Tanto, que cuando fui a París una de mis prioridades fue visitar el Cementerio de Père Lachaise.

No puedo explicar detalladamente que fue lo que me llamó la atención de este lugar antes de conocerlo. Tal vez era eso de poder encontrar el lugar donde descansan los restos de gente tan importante como Jim Morrison, Chopin, Delacroix, Proust, Móliere u Oscar Wilde o la intriga que me atacaba cada vez que me preguntaba por qué la gente quiere conocer un cementerio (y lo más loco era que yo tenía esas mismas intenciones y no podía ni responderme a mí misma).

Creo que en algún momento llegué a pensar que mi innegociable visita al Père Lachaise tenía que ver con esa negación que tenía con conocer París (sí, puede sonar extraño para algunos porque soy consciente de que muchos sueñan con estar en esta ciudad, pero a mí no terminaba de convencerme del todo esa idea) pero, cuando conocí a un grupo de argentinos con los que compartí toda mi estadía en la capital francesa, entendí que no, que había algo más

Teniendo en cuenta que tenía gente con la que hablar en español (mis sueños más recurrentes previos al viaje era el miedo que me causaba no poder comunicarme en Francia, porque sabemos que son pocos los que tienen ganas de escuchar/responder en inglés), podría haberme sumado a cualquier otro plan y sin embargo, mi respuesta siempre fue: tengo que conocer el Cementerio Père Lachaise.

Obviamente, mi afirmación no era a modo de imposición sino que ofrecí varias veces unirme a ellos en otro punto de la ciudad. Pero, claramente no fui la única que sintió esa necesidad de conocerlo, caminarlo, explorarlo. Así, fue como Mile y Sol fueron mis secuaces en esa aventura tan extraña para mí. ¿Visitar un cementerio? ¿Por qué? ¿Para qué?

Creo que si hoy tengo que responder esas preguntas, todavía se me haría difícil pero sé que haber ido fue una de las experiencias más lindas y extrañas que viví en París. La necrópolis es una de las más importantes del mundo y por eso caminar por ahí significa encontrarte con una gran cantidad de personas que están en la misma situación que vos: perdidas entre los 70 mil sepulcros en donde reposan más de 30 mil cuerpos.

Podría decirles que es prácticamente imposible recorrerlo sin un mapa pero también les puedo decir que no es así. Se hace un poco (por no decir bastante) más complicado pero aún así, con ganas y un poco de tiempo, se puede recorrer gran parte del cementerio.

El lugar es precioso (suena raro decirlo así, no?) y está muy bien cuidado… Ni hablar del verde del césped decorado con flores de distintos colores que alegran ese espacio tan particular donde incluso, muchos franceses, utilizan para almorzar o descansar durante el mediodía.

Pero, lo más llamativo de todo el Père Lachaise es lo original de la arquitectura, resaltando en las tumbas de todas formas y tamaños así como en los monumentos que se imponen a lo largo y ancho del cementerio.

A partir de ahí, algo raro me pasó con las necrópolis y así fue como me animé a conocer los misterios de Edimburgo. Todavía me queda pendiente el de la Recoleta, ¿alguna sugerencia para aprovecharlo de la mejor manera?

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