El día que llegué a la luna…

Sí, el título puede sonar metafórico, sobre todo si pensamos que la única forma que tenemos para pisar la luna es subiéndote a una nave espacial. Bueno, yo no hice eso pero, sin dudas, el segundo día del Blogtrip en San Juan, con la visita al Valle de la Luna, fue lo más cerca que estuve de plantar bandera en ese satélite natural. Antes de empezar a contarles un poco más sobre el Parque Provincial Ischigualasto debo decir que desde el Trekking con elefantes en Chiang Mai (Tailandia) que no hacía un tour de esos que incluyen guías, relatos y mucha gente alrededor. Como se habrán dado cuenta a lo largo de mi viaje por India, Nepal y el Sudeste Asiático no soy la clase de persona que ama hacer este tipo de visitas. A decir verdad, cuando los guías empiezan a hablar, por alguna extraña razón mi cabeza se aleja de la historia y mi mente comienza a pensar en un millón de cosas diferentes. Sí, todas relacionadas con lo que estoy viendo, pero me abstraigo tanto del relato que me están contando que difícilmente puedo recordar algún detalle.

Un poco por eso y otro poco porque es lo que vengo haciendo desde que Bitácora Viajera se convirtió en mi gran compañero de viajes, es que este post va a basarse exclusivamente en mis impresiones personales y no desde la parte geológica e histórica de la que tanto se habló ese día y que representa mucho de lo que este lugar significa. Desde que recibí la invitación del Ministerio de Turismo (@viajaportupais) estaba muy ilusionada con lo que sería el viaje pero, en especial, con la posibilidad de conocer uno de los grandes emblemas de la provincia de San Juan. Es que eso es lo que es el Valle de la Luna, considerado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

Sinceramente, aunque mucho había escuchado de ese lugar, no podía imaginar las dimensiones de lo que me encontraría. O tal vez sí. Pero cualquier cosa que mi mente haya creado con anterioridad a estar frente a frente con el Parque Ischigualasto, poco tiene que ver con lo imponente que verdaderamente es. Al llegar al lugar, poco me importó el haber tenido que levantarme temprano (aunque nada superará las 4.30 de la mañana para ver el amanecer en Angkor Wat) ni tampoco que el camino para llegar haya sido más largo de lo que pensaba (350 kilómetros separan el parque de la capital sanjuanina). Es que tener la posibilidad de disfrutar un lugar como el Valle de la Luna no se tiene todos los días.

El paseo dentro del parque se dividió en las cinco paradas que hacen a la historia y a la belleza del valle: “El Gusano”, “Valle Pintado”, “Campo de Bochas”, “El Submarino” y “El Hongo”. Cada uno de estos lugares tiene alguna característica diferente que enamora, que hace soñar. Estas diferentes formaciones geológicas hacen que uno se sienta diminuto ante la inmensidad que representa el Parque Ischigualasto.

Así como me pasó a mí, puedo haber leído mucho sobre este lugar pero creo que no hay mejor forma de entender de qué se trata y las sensaciones que produce que teniendo la oportunidad de verlo, de apreciarlo, de sentirlo. Y aunque, afortunadamente, ya tuve la posibilidad (aunque sea metafóricamente hablando) de decir que un día pisé la luna, eso no quita las ganas de poder volver a disfrutar de este parque en algún otro momento de mi vida.

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9 comments

  1. José Carlos DS 5 Noviembre, 2012 at 20:04 Responder

    Precioso lugar, aunque sin apenas vegetación y por zonas completamente áridos, a mi personalmente me encantan estos parajes.

    Saludos!!!

  2. Adam 6 Noviembre, 2012 at 14:02 Responder

    Vale la pena ir mas de un dia? O en un solo recorrido ya se ve todo?

    Y de ser asi, hay algun lugar para quedarse mas cerca del parque, asi sea en camping?
    Gracias!

    • Mariana Mutti 7 Noviembre, 2012 at 10:42 Responder

      Adam, la realidad es que yo estuve haciendo el tour de un sólo día. Dicen que vale la pena hacer el tour por la noche cuando hay luna llena – se puede hacer en bici -. Para quedarse estoy casi segura de que lo más cercano es Valle Fértil y aún así es lejos. Diría que por eso es una excursión de todo el día, para un día.

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