H de Historias

Estaba muy indecisa sobre qué palabra era la mejor para usar con el post de la “H”. Hoy, honestidad, humildad, hogar y otras tantas se me cruzaban por la cabeza y aunque me gustaban no estaba muy segura de qué podía escribir al respecto en este momento particular de mi vida. Después, mientras pensaba en la “G de Guardar” me di cuenta de que mientras viajo no sólo guardo imágenes en mis retinas, momentos únicos o kilómetros recorridos. Entendí que lo que más conservo de mis viajes son las historias.

historias

Es que sin historias no quedaría demasiado. Podríamos contar que caminamos por tal calle famosa, que vimos el monumento simbólico de tal lugar y que comimos la comida típica de un país, pero todo estaría vacío. No habría más recuerdos que el hecho mismo de hacer las cosas, pero nuestros pasos quedarían muy atrás, las fotos serían nada más que la prueba tácita de nuestro paso en aquel rincón del planeta y los sabores se perderían en un abrir y cerrar de ojos. Sí, vamos a poder acordarnos de todo eso que hicimos, que probamos, que disfrutamos pero para que de verdad tenga un sentido para nosotros, necesita estar acompañado por una historia.

Porque las historias nos enseñan, nos hacen crecer, nos permiten que nuestras mentes sean cada vez más abiertas y que los prejuicios vayan desapareciendo más y más rápido. Las historias que nos quedan luega de un viaje son las que nos dejan volver a viajar con la mente, porque no hay nada mejor que recordarlas para trasladarnos automáticamente a aquel lugar tan especial, al momento que nos dejó marcados por alguna u otra razón. Las historias que guardamos son las que nos permiten sentirnos más cerca de algo pero sobre todo, de alguien. Porque las historias son las personas, esas que se cruzaron en nuestra vida y le dieron un sentido distinto, le aportaron algo por mínimo que sea.

Creo que la palabra “historias” tiene mucho que ver conmigo. Desde chica me gustaba escribir historias y con el tiempo fui reemplazando esas historias que imaginaba por otras que eran reales, que yo misma vivía y que me gustaba compartir. Me gusta pensar que soy una persona que viaja en busca de historias, que necesita nutrirse de lo que los demás tienen para ofrecer, para contar. Porque esa es la esencia de todo viaje, más allá de las rutas, los caminos, el tiempo, lo lejos o lo cerca, lo que importa es lo que queda de todo eso, lo que las personas que conocemos o las situaciones que vivimos nos dejan.

En todos lados hay historias. En un libro, en una película, en una canción… Nuestra vida es nuestra propia historia y no hay nada mejor que poder escribirla nosotros mismos de la manera en que de verdad queremos. De nosotros depende cuál va a ser el desenlace y por eso tenemos que esforzarnos al máximo para que todos los componentes estén alineados en base a lo que deseamos. Si queremos una historia feliz, entonces necesitamos buscar eso que nos da plenitud, felicidad, alegría y llevarlo a cabo para lograrlo.

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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1 comment

  1. Claudia 17 septiembre, 2014 at 13:33 Responder

    Este blog ya es parte de nuestra historia, hemos aprendido muchas cosas, hemos viajado, sigamos con esta hermosa historia de tu vida, te quiero

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