10 cosas gratis para hacer en Sidney

La computadora de mi último trabajo en Buenos Aires tenía una frase que me representaba y que, básicamente decía: “yo quiero todo lo que sea gratis”. Bueno, es verdad que puede dar lugar a que muchos piensen cosas un poco fuera de lugar, pero creo que ustedes, los viajeros que quieren ahorrar hasta el mínimo centavo porque eso significa que su viaje dure un poquito más, me van a entender. Porque si queremos ver todos los lugares que la Lonely Planet nos tilda como imperdibles, pero que exigen el pago de una entrada carísima, lo más probable es que nuestro presupuesto se vaya a la luna y terminemos quedándonos en rojo mucho antes de lo pensado.

Mientras estábamos en Sidney, una chica me preguntó cuánto nos había salido hacer “X”cosa que habíamos hecho ese día y nosotros le respondimos “gratis”. Ella no lo podía creer, decía que no había nada que fuera gratis en la gigante ciudad australiana y ahí los sorprendidos fuimos nosotros. ¿Cómo qué no? ¡Si nosotros vimos todo lo que queríamos sin gastar un sólo dólar!

Por eso se me ocurrió hacer este post con 10 cosas gratis para hacer en Sidney. A mí me pareció genial poder hacer tantas cosas sin una persona que me diga cuánto le tenía que pagar y lo mejor es que todavía hay mucho más de lo que nosotros vimos que te permite conocer la ciudad más a fondo y no gastar nada de nada.

Así que agarren papel y lapicera para empezar a tomar apuntes de todo lo que pueden hacer en Sidney sin la necesidad de alterar su presupuesto mochilero.

Hyde Park + Anzac Memorial Museum

Si recuerdan bien, este lugar forma parte del primer recorrido para conocer Sidney caminando y aunque es obvio que un parque va a ser gratuito, la buena noticia es que su museo también lo es. Como les conté en aquel post, este museo es el lugar en donde se rememora a los veteranos de guerra de Australia y de Nueva Zelanda.

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La idea de levantar este museo surgió en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial y cada elemento que pueden encontrar aquí es la forma que encontraron los diseñadores Bruce Dellit y Rayner Hoff para demostrar su eterno agradecimiento para con los soldados que sirvieron batalla durante esta guerra. Además, el Anzac Memorial Museum funciona como un centro de asistencia tanto para los veteranos de guerra como para sus familias.

El museo fue abierto en Noviembre de 1934 y desde aquel momento es uno de los ejemplos de arquitectura Art Decó más simbólicos de Australia. Frente a él, justo delante de la entrada principal, se encuentra una especie de pileta conocida como “Pool Reflection” que simboliza los campos de batalla franceses.

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Adentro del museo pueden encontrar la ropa que utilizaban los soldados, cartas y cuadernos de viaje, mapas y otras tantas cosas que les pertenecían a los combatientes de aquella época.

El Museo se puede visitar todos los días de 9 a 17 hs, menos en Navidad y Viernes Santo que está cerrado.

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Universidad de Sidney

Creo que nunca se me hubiera ocurrido contar a una universidad como un atractivo de una ciudad. No sé, difícilmente me imagino como un viajero extranjero llegando a Buenos Aires para conocer la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y ni siquiera lo haría en Ciudad Universitaria, pero les juro que la Universidad de Sidney los va a dejar con la boca abierta.

Llegamos hasta acá casi por casualidad. O cosas del destino, no lo sé. El día que llegamos a Sidney la compu de Nico se apagó y nunca más volvió a encender. Nos desesperamos e intentamos hacer de todo para salvarla. Pensamos en buscar un servicio técnico pero necesitábamos alguien que pudiera manejar el servicio operativo en español y por eso, se nos ocurrió que tal vez algún alma caritativa de los grupos de Facebook de gente de habla hispana en Sidney nos podría ayudar. No nos equivocamos, enseguida nos contactó Nicolás, un rosarino que estaba terminando su estadía en Australia y aún así tenía ganas de darnos una mano.

Nos encontramos con Nico en Central Station y después de mirar un rato la compu nos sugirió que lo mejor era llevársela por un rato para, al menos, hacer un back up de todo lo que había en el disco. Cómo después teníamos que ir a buscar la compu al estudio  dónde él trabajaba, en el barrio Glebe, lo acompañamos para saber dónde quedaba y, gracias a él nos enteramos de que podíamos conocer la Universidad que estaba a sólo unos metros de dónde teníamos que volver a encontrarnos con él.

¿Qué les puedo contar sobre este lugar? Es simplemente maravilloso. Es un campus como esos que acostumbramos ver en las películas de Hollywood. Grandes, enormees y con una arquitectura soñada. Apenas la vi, me enamoré. Me pareció increíble pensar que eso que estaba viendo era una Universidad y hasta llegué a decirle a Nico que con un lugar así podría pensar seriamente en volver a estudiar (bueno, no sé si llegaría a tanto, pero eso fue lo que sentí en ese momento).

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Entramos y quedé más maravillada todavía. Encontramos una escalera y no dudé en subir. Las ventanas no eran normales, eran vitrales de colores y en cada extremo de la escalera, una especie de gárgola gigante que parecía estar cuidando del lugar. Y pudimos espiar un aula que parecía más bien un tribunal en donde se iba a celebrar un juicio.

Salimos de ahí por la puerta lateral, pensando que eso era todo. Dos estatuas de leones vigilaban la entrada y salida de estudiantes (y curiosos con cámaras de fotos), mientras miraban al resto del campus. No, no se terminaba ahí, todavía quedaba mucho más por ver. Las diferentes facultades y sus estudiantes creaban un clima tan hollywoodense como todo lo anterior. Todo el lugar estaba perfectamente cuidado, tanto que parecía un barrio cerrado más que una Universidad.

Los estudiantes, todos vestidos impecables, llegaban en bicicleta, auto o caminando. Los vehículos tenían que bajar la marcha para no sobrepasar los 20 km por hora permitidos y no había nada que perturbara el ambiente tranquilo de la Universidad.

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Particularmente, me gustó mucho haber tenido la posibilidad de conocer este espacio que no figura en ninguna guía y que, sobre todo, nadie me había mencionado antes como un lugar para visitar. Por eso y porque es un lugar al que yo volvería varias veces más, me pareció interesante agregarlo acá y que lo puedan tener en cuenta si están o piensan ir a Sidney.

(Para los que se quedaron con la intriga. Pudimos salvar prácticamente todo lo que había en la compu de Nico pero el disco estaba extremadamente dañado así que tuvo que invertir en una nueva antes de viajar a Derby. Ahora tiene una netbook super top que tiene hasta pantalla táctil como los celulares y salió mucho más barata de lo que la hubiera pagado en Buenos Aires).

Harbour Bridge

En el primer paseo caminando vimos el Harbour Bridge desde Circular Quay y también la famosa postal de Sidney desde la Silla de Mrs Macquaire en los Jardínes Botánicos Reales, pero esa no es la única forma en que se puede disfrutar. Como les conté en la tercera caminata, en The Rocks pueden encontrar las escaleras que les permite subir al puente y cruzarlo de punta a punta. Desde acá, van a tener vistas alucinantes de lo que es Circular Quay y la Opera House.

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Pero si esto no les alcanza y tienen ganas de invertir un poco (bastante) de su presupuesto para escalar el Harbour Bridge también pueden hacerlo. Van a encontrar precios que varían entre los 148 dólares para niños y 198 para adultos hasta los 218 para niños y los 308 para adultos (depende del momento del día que elijan para hacerlo, siendo más barato por las noches y más caro durante el atardecer).

Secret Garden (Jardín Secreto)

No sé si muchas personas saben que existe este lugar en Sidney. Lo más lógico sería que no, porque sino el nombre no tendría mucho sentido. La verdad es que nosotros tampoco teníamos idea de que existía hasta que, de repente, estábamos caminando por él. Supongo que no tendría que hacerlo público para que siga manteniendo su magia y, sobre todo, su tranquilidad, pero a mí me pareció tan fantástico ir caminando por la ciudad y que así de la nada aparezca un espacio verde tan espectacular como éste que no puedo hacer menos que compartirlo con ustedes.

¿Cómo llegamos hasta el Secret Garden? La realidad es que fue por pura casualidad. Apenas cruzamos el Harbour Bridge y nos encontramos con el otro lado de la ciudad, decidimos caminar un poco más, hasta la siguiente estación de tren para acompañar a Euge, una chica cordobesa con la que estuve charlando por Facebook desde varios meses antes de rendir el bendito IELTS para aplicar a la visa Working Holiday. Ella llegó a Sidney un mes antes que nosotros y está viviendo en un barrio que está bastante alejado del centro, hacia el norte de la ciudad.

Mientras caminábamos encontramos un pequeño parque al que nos metimos para poder sacar mejores fotos del Harbour Bridge desde este lado del mapa. Mientras disfrutábamos de ese paisaje vimos que había una especie de escalera que no sabíamos a donde iba pero que nos llenaba de curiosidad. Nos miramos y sin pensarlo las bajamos. Nos encontramos con un espacio verde increíble que parecía de alguna propiedad privada porque tenía mesas y sillas e incluso había una sombrilla que no tenía mucho sentido porque los mismos árboles ocultaban a todo el lugar de los rayos del sol. La contradicción es que, aunque había cosas que podían pertenecer a alguien, no había ninguna casa a su alrededor y tampoco un sólo alma dando vueltas por ahí.

Seguimos caminando un poco más, hasta que encontramos una especie de gazebo con una mesa y unos cuadernos. Nos acercamos y vimos que era algo así como un libro de visitas que en la tapa rezaba “Secret Garden”. Lo abrimos y empezamos a leer mensajes y mensajes de otras tantas personas que, como nosotros, habían descubierto este rinconcito de Sidney y se habían dejado llevar por él. Por supuesto, dejamos nuestro mensaje y respiramos el aire puro de ese entorno verde que, para mí, tal vez por la sorpresa que nos causó, fue el mejor de todo Sidney.

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Darling Harbour + Fuegos Artificiales

Ya conocimos este punto de la ciudad durante la segunda caminata, pero lo que no les conté es que el Darling Harbour es mucho más que un lugar para ir a comer o tomar algo. Todos los sábados por la noche, apenas pasadas las 21 horas (puede variar según la época del año, así que es mejor consultar en algún centro de información turística cuando estén allá) este lugar se llena de gente que no quiere dejar de disfrutar del espectacular show de fuegos artificiales que ofrece, de manera gratuita, el Darling Harbour.

Lo mejor es llegar un rato antes para buscarse un lugar cómodo para sentarse y esperar a que el show comience. El cielo permanecerá iluminado, como mucho, por 10 minutos pero les prometo que va a ser suficiente para dejarse asombrar por los bailes aéreos que generan estos fuegos de artificio. Si así es el show de un sábado cualquiera, no quiero imaginar lo que la ciudad tiene preparado para celebrar el año nuevo…

Chinatown

Si bien el área que ocupa este barrio es bastante acotada, pueden disfrutarla sin gastar un centavo caminando y recorriendo cada uno de los locales de artículos, accesorios y ropa originarias de China. Además, como dice la tradición, no hay que olvidarse de meter la mano dentro de la boca de los dragones que se encuentran en el arco de entrada a Chinatown para mantener la buena suerte durante el resto de nuestro viaje.

Después, si tienen ganas de quedarse un poco más tiempo o de disfrutar algún rico plato de la cocina china, acá van a encontrar precios súper baratos y lugares con mucha onda para quedarse a pasar un rato.

Algo para remarcar: la buena onda se siente en el aire y, por lo menos en nuestra experiencia de paseo por el barrio, no hubo ni una persona que no nos hablara con una sonrisa y de una manera súper amable.

Biblioteca del Estado de New South Wales

Este lugar es gratuito en varios sentidos. Primero, es uno de los lugares obligados para los que quieran tener una buena conexión a internet gratuita. Hay un sector donde vamos a encontrar mesas en la que podemos instalarnos el tiempo que tengamos ganas con nuestras computadoras y la verdad es que el servicio es muy rápido y muy bueno, sin importar cuántas personas hay conectadas al mismo tiempo.

Por otro lado, también tiene exhibiciones gratuitas relacionadas al arte y a la historia de Australia (especialmente la relacionada al estado de New South Wales) que van varíando constantemente. Cualquier centro de información al turista puede orientarlos y, sino, la mejor opción es acercarse a la Biblioteca y preguntar cuál es la que está de turno.

Pero no elegí escribir sobre la Biblioteca como una de los 10 cosas gratis para hacer en Sidney por ninguna de estas dos razones sino porque el lugar es mucho más que una conexión a internet gratuita y una exhibición de arte. No, tampoco es por los baños impecables que tiene. Es porque nunca en mi vida había visto algo semejante.

Cuando entramos a la parte de la Biblioteca que, de verdad actúa como Biblioteca sentí que había encontrado mi lugar en el mundo. Otra vez sentí que Sidney me dejaba estar dentro de una película, una de esas películas en la que las bibliotecas son gigantes, altas (muy altas) y en las que hay escaleras que se deslizan de un lado al otro para poder hacer una mejor búsqueda de libros.

Bueno, en realidad esa escalera me la imaginé yo, porque acá no estaban, pero de verdad, quedé boquiabierta cuando vi la inmensidad de este lugar, la cantidad de libros que había ahí adentro. Podría haberme pasado una semana entera, o tal vez más, tocándolos, sintiéndolos, oliéndolos. Creo que nunca les llegué a contar de mi relación totalmente pasional con los libros, pero quiero que sepan que los amo tanto que logran abtraerme completamente del mundo.

Además, es el lugar perfecto para sentarse a leer, a trabajar, a investigar porque, como en toda Biblioteca, es un lugar donde reina la paz y lo único que se escucha es el pasar de las hojas de los libros.

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Angel Place

Este rinconcito de Sidney lo encontramos por pura casualidad. Como teníamos ganas de tener una mirada un poco más local de lo que estábamos viendo, decidimos unirnos a uno de los Free Tours que hay en la ciudad y, junto con nuestro guía Ross (un típico australiano alto, flaco, rubio y de ojos celestes) llegamos a este pasaje que está repleto de jaulas de pájaros vacías colgantes que, además, está representada por el canto de los pajaritos.

No hay mucho más que esto para hacer en Angel Place pero, por lo menos nosotros no teníamos idea de que había una callecita así en Sidney y encontrarnos con esta sorpresa en medio de la ciudad nos dejó encantados y es un lugar que nos encanta recomendar. Por las noches, las jaulas están iluminadas así que todo el paisaje es aún más bonito. Particularmente, me transmitió como una energía muy linda y si bien no es algo tradicional para conocer me parece que le dio un toque más de color y calidez a nuestro paseo.

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Queen Victoria Building (y el perro que habla)

En la segunda caminata les conté que este edificio es en realidad un shopping repleto de negocios de ropa, accesorios y todo tipo de cosas. Lo que no les dije antes es que cuando se construyó, lo hicieron pensando en la idea de un gran mercado aunque no tuvieron en cuenta que la estructura que estaban utilizando no les iba a servir para la organización de algo de este estilo. Cuando se dieron cuenta de esto, pensaron en demolerlo y construir un parque de estacionamiento (al parecer en Sidney tienen una especie de obsesión con los estacionamientos porque todo lo que quieren demoler lo quieren convertir en un parque de autos).

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Otra de las cosas interesantes y que pocos saben del Edificio Reina Victoria es que antes de entrar van a ver la estatua del perro que acompañaba a la reina. Cuando te acercas lo suficiente, el perro comienza a hablar y a contarte un poco la historia del edificio. La mayoría de los que no teníamos idea de lo que pasa con esta simpática mascota pegamos un salto para atrás al escucharlo pronunciar las primeras palabras. ¡Imaginen el susto que nos llevamos cuando de repente un perro estatua nos estaba hablando!

Además, la estatuta que se encuentra fuera y que es en honor a la Reina tiene sólo 28 años, muchisimos menos que el edificio. Ese mismo año, en 1986, la Reina Elizabeth decidió escribir una carta dirigida a todos los habitantes de Sidney pero con una condición, la carta se guardaría en el QVB y no se podría abrir hasta el año 2085. Una locura y básicamente ninguno de nosotros sabrá jamás qué dice esa carta. El capricho de la Reina…

Jardines Botánicos Reales

Hablar de los Jardines Botánicos Reales de Sidney es sinónimo de paz y naturaleza. Creo que hay pocos lugares dentro de la ciudad que te hacen sentir tal tranquilidad y armonía. Los Jardines son enormes y hay todo tipo de flores, plantas, árboles (más de 9 mil especies) y, sobre todo, muchos pájaros. Es uno de los mejores lugares para frenar un rato, descansar y respirar aire puro. Por lo que vimos, también es uno de los lugares elegidos para los books fotográficos de fiestas de casamiento y mucha gente también viene acá para practicar ejercicios.

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Podría haberme pasado horas enteras caminando por ahí dentro, excepto porque cada vez que entrábamos a los Jardines la lluvia incesante aparecía y no lo podíamos disfrutar como queríamos. Lo que nos salvó de terminar completamente empapados y con las cámaras de fotos pasadas por agua fue que dentro de los Jardines existen un montón de entradas y salidas y todo está perfectamente señalizado (hasta dice cuál es la distancia en kilómetros hasta cada punto de interés o salida).

Los Jardines Botánicos Reales representan uno de los emblemas de la ciudad de Sidney y dentro de dos años, en 2016, festejarán su primer bicentenario.

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¿Creían que esto era todo? La verdad es que Sidney tiene de todo para hacer gratis y la lista que les di antes es sólo una pequeña muestra de lo que tienen. La separé así porque eso fue lo que nosotros hicimos y conocimos sin pagar un centavo, pero acá les vengo a dejar algunas ideas más para que aprovechen todo lo que la ciudad australiana ofrece a los viajeros.

No voy a entrar en mucho detalle sobre cada lugar porque, como les dije antes, no los visité y no quiero caer en datos erróneos o hacer un copy paste de la información que les puede dar cualquier guía (o mejor, alguien que los haya hecho por sí mismo), pero sí les voy a dar los datos necesarios para que no se los pierdan.

Seguramente se estarán preguntando por qué no los hicimos nosotros. La respuesta es bastante simple. Por un lado, teníamos sólo 10 días para ver y hacer todo lo que tuviésemos ganas (incluídos los trámites necesarios para empezar a trabajar y cobrar legalmente) y eso implicaba tener que priorizar, pero por otro lado, muchas de los lugares que ahora les voy a mencionar son museos y, particularmente, no me entretienen demasiado. (Cuando fui a Florencia, Italia, pagué carísima una entrada a una galería de arte a la que fui sólo porque me habían dicho que era la mejor, pero sabiendo que el arte y yo no nos entendemos. Duré cinco minutos y con lo que gasté podría haber comido varias veces, así que desde ese momento me prometí no entrar a ningún museo que realmente no llame mi atención). Me encanta la gente que los aprovecha y los disfruta pero no es mi caso, para aprender lo que pasó o entender un poco más de la historia soy más de leer o charlar con la gente local que también me puede dar esa información.

Así que basta de vueltas, y tomen nota de los bonus track!

1) Casa de Gobierno – Tours gratuitos de 10,30 a 15 horas de Viernes a Domingos.

2) Observatorio de Sidney – Tours gratuitos de 10 a 17 hs todos los días (menos el Viernes Santo).

3) Galería de Arte de New South Wales – Exhibiciones de arte aborígen, australiano, europeo, asiático y contemporáneo. Abierto de 10 a 17 horas todos los días, excepto los miércoles que cierra a las 22 (cerrado en Navidad y Viernes Santo).

4) Museo de la Moneda Australiana – Ideal para conocer la historia de la moneda y la economía australiana, así como el desarrollo desde la época colonial. Abierto de lunes a viernes de 10 a 16.

5) The Rocks Discovery Museum – Para conocer más a fondo la historia pre-europea de este barrio de Sidney. Abierto todos los días, menos en Viernes Santo, de 10 a 17.

6) Museo de Arte Contemporáneo – Abierto todos los diás de 10 a 17, excepto los jueves que cierra a las 21.

7) Aduana – Abierto todos los días hasta la medianoche, excepto los domingos que cierra a las 17.

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