C de Ciclotímica

Hace semanas que estoy ciclotímica, vengo pasando por todos los estados de ánimo posible en cuestión de segundos y no estoy muy segura de por qué. Tal vez tenga que ver con esa ansiedad de la que les hablé en el primer post de este desafío, no lo sé, pero últimamente mi hiperactividad y mis ganas de no salir de la cama en todo el día son constantes y aparecen en partes iguales.

ciclotimica

Foto: Pinterest

Cuando todavía estaba en la oficina, miraba por la ventana de ese piso 21 que miraba hacia el Río de la Plata y me imaginaba todas las cosas que podría estar haciendo en lugar de sentirme encerrada en un lugar que no tenía nada que ver con mi vida. Odiaba la computadora y todo lo que tuviese que ver con perder el tiempo frente a la pantalla y lo único que quería era salir a disfrutar la vida haciendo algo que tuviese ganas. Lo raro fue que apenas renuncié, hace ya un poquito más de un mes, lo único que hacía era estar frente a esa misma pantalla que odiaba, escribiendo, editando, investigando, creando… Ahora mi conexión con el mundo que tanto anhelaba disfrutar era la ventana del piso 8 de mi departamento en Villa Pueyrredón. Era más o menos igual, pero me sentía mejor, más contenta y sobre todo, haciendo cosas que tenía ganas de hacer.

Ahí, me di cuenta de que no se trataba únicamente del encierro sino de estar en un lugar que no quería estar, con gente que poco tenía que ver conmigo y haciendo cosas que no me interesaban. Cambié las paredes de oficina por las de mi casa y aunque pueda parecer que sí, no es más de lo mismo. Ahora estoy en dónde me siento cómoda, trabajando para mí y para lo que me gusta y, sobre todo, acompañada por la gente que quiero tener al lado (incluyendo a Wayan, claro).

De a poquito, y a medida que me fui acostumbrando a disponer del tiempo como yo quisiera, empecé a combinar mis ganas de escribir/trabajar/editar/investigar/crear con la posibilidad de salir a caminar con Nico, ir a tomar sol a una plaza, tomar mate con amigos, invitar a mi hermana a merendar afuera, armar planes familiares, etcétera.

Pero de repente, un día me desperté y ya no tenía ganas de salir, ni de tomar mate con amigos, ni de ir a caminar, ni tampoco de trabajar/escribir/crear/editar/investigar. Sólo tenía ganas de quedarme en la cama, tapada hasta la nariz, con el control remoto en la mano y Wayan durmiendo encima mío. Creo que si no era porque hubo días en que había que hacer cosas si o si (un médico, un trámite, un arreglo en casa, lo que sea) hubiera batido mi propio récord de días con el pijama puesto.

Y si a ese cambio le sumamos el hecho de que puedo estar descostillándome de risa y al segundo siguiente llorando sin saber por qué, podríamos decir que hay algo que no estaría siendo muy normal. Feliz, triste, hiperactiva, sociable, hipoactiva, solitaria. Ciclotímica Full Time. Pero ya no lo veo como algo “extraño”, lo veo como algo que tiene que pasar. Algo que forma parte de todo este ciclo y lo disfruto de esa manera. Ya no me obligo a nada.

Cuando tengo ganas de hacer algo, simplemente lo hago. Si ese “algo” es llenarme de cosas y tener un día súper cargado, lo aprovecho de esa manera pero, si por el contrario es no levantarme de la cama y mover la menor cantidad de músculos posibles, también lo disfruto porque si me pongo a pensar, una de las cosas que más extrañé cuando estuve de viaje por mucho tiempo fue el mismísimo hecho de pasarme horas (por qué no días) tirada en la cama, con el pijama puesto y haciendo un maratón de películas románticas que ya había visto por lo menos 15 veces.

Tal vez más que ciclotímica soy extremista, pero sea como sea, no me quejo y lo disfruto.

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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2 comments

  1. SharonRC 10 Septiembre, 2014 at 21:30 Responder

    Jajaja muy bueno! Así mismo estaba cuando llegué de Panamá, al principio salía para todos lados con todo el mundo, después me amotine pasaba 3 días sin salir tal vez… llegué a pensar que estaba deprimida, pero no, lo necesitaba! Disfrutalo!

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