Aupa, Bilbao (o unos días en el País Vasco)

Cuando llegamos a Bilbao salió el sol. Los últimos días habían sido grises y húmedos, pero el País Vasco nos tenía preparado algo especial. Había escuchado mucho sobre Bilbao, pero siempre de bilbaínos orgullosos de su tierra, así que los comentarios no eran muy objetivos. De cualquier manera, era una ciudad que me intrigaba mucho y que estaba deseando conocer.

En 2009 empecé mi carrera como escritora de viajes casi sin planearlo. Mientras cursaba el segundo año de Periodismo me topé con un anuncio en Facebook de una persona que buscaba colaboradores para portales web de España. Le escribí, intrigada, y me pidió que le mande un texto de muestra sobre algún lugar turístico. Yo, que estaba recién llegada de la Isla de San Andrés y con muchas ganas de escribir sobre mi primer encuentro cercano con el paraíso, escribí sobre eso y conseguí mi primer trabajo como escritora freelance. A partir de ese momento, empecé a escribir sin parar sobre destinos turísticos de España y el mundo. Lugares que nunca había visto más que en fotos y de los que empecé a saber muchas cosas solo por investigar, leer y escribir.

bilbao

bilbao

bilbao

bilbao

bilbao

bilbao

El País Vasco fue uno de esos lugares y me acuerdo de que lo primero que me llamó la atención fue lo difícil que me resultaba encontrar información que estuviera escrita en español. Ese fue mi primer contacto con el Euskera.

¡Aupa!, se escucha en las calles de Bilbao, que no sé si son silenciosas realmente pero yo las recuerdo así. Cuando bajamos del bus que nos traía de Gijón y pisamos tierra vasca por primera vez, no sé por qué pero se sintió bien. El aire de Bilbao me hizo respirar una energía tan linda que ya me conquistó desde el principio. Bilbao sería nuestro único contacto con el País Vasco (lamentablemente, porque después de habernos pasado horas buscando hoteles en San Sebastián – lugar que por otra parte está en mi ranking de lugares que quiero necesito conocer en algún momento de mi vida – nos dimos cuenta de que el tiempo no nos iba a alcanzar y volvimos a Barcelona para poder encontrarnos con unos amigos que no veíamos hacía mucho tiempo) y evidentemente nos quería dejar una muy buena impresión.

Estábamos ubicados en el Casco Histórico de Bilbao y desde nuestro balconcito floreado ya podíamos sentir la vida de la ciudad. Ese silencio que creí haber sentido en el minuto cero, fue mutando en murmullo. Las charlas y risas eran la banda sonora de las calles que estaban repletas de bares en los que chocar el choque de copas de vino y vasos cerveceros era el deporte principal. Los carteles invitando a comer pintxos y el aroma a bacalao perfumaban cada paso y decoraban a Bilbao con un estilo muy especial.

Llegamos en época de carnaval, para nosotros el primero que pasábamos en invierno. Aunque fue un invierno atípico, hay que decirlo. El sol pegaba fuerte en Bilbao y cualquier abrigo de manga larga estaba de más, por finito que éste fuera. Aún así, me intrigaba saber cómo lo festejarían. En Argentina el carnaval es sinónimo de guerra de bombitas de agua, frascos de espuma y carrozas súper elaboradas bailando al compás de alguna batucada. Pero estábamos lejos de Argentina, intentando aprender algunas palabras en vasco y bajo el sol caliente del invierno en el hemisferio norte.

No sé si en toda España es así (tampoco estoy segura de que los vascos estarían contentos de que esté hablando de Bilbao como parte de España y no refiriéndome a ellos como un país distinto, el Vasco), pero en Bilbao el carnaval se festeja a lo grande. Toda la ciudad se disfraza, en grupos, y desfila en la calle principal. Familias enteras, amigos, parejas… todos se preparan para vivir esta época del año como una verdadera fiesta. Me encantó ver el trabajo y dedicación implementado en cada disfraz y también el disfrutar de esos días en una paz alucinante. Era una fiesta de verdad, sin disturbios, sin molestar al otro.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por las calles del Casco Histórico sonaba música tradicional en vivo que resonaba en cada callejón de adoquín y ladrillo a la vista. Bilbao tiene una energía diferente, Bilbao es diferente. A la orilla del río Nervión había un festival, muchos juegos para niños, burbujas gigantes y un hombre que hacía música callejera de manera tan original que cautivaba a todo el que pasaba.

“Solo hay dos formas de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuese un milagro”, Albert Einstein.

bilbao

bilbao

Podíamos pensar que Bilbao era solo su Casco Histórico, que el encanto y la buena vibra se quedaban ahí, atrapadas en esas calles con tanta vida, con tanta historia, con el barullo de las copas y el reflejo del sol en la ventana. Pero no, Bilbao tenía más. Una mañana, mientras caminábamos al costado del río, vimos otra cara de Bilbao. Una más moderna, que de la mano del Museo Guggenheim, alza la mirada y te muestra que sus dos facetas conviven a la perfección, que se complementan. Sin una, probablemente no existiría la otra. Porque las dos partes de Bilbao en realidad son una sola y eso es lo que la hace tan especial.

bilbao

bilbao

bilbao

bilbao

Bilbao nos despidió empalagándonos con el más delicioso de sus manjares. La Carolina es un pastel tradicional que fue creado hace más de 50 años por un repostero local que quería sorprender a una de sus hijas, Carolina. Tiene un cono de merengue – el dulce favorito de la niña – pintado de huevo y chocolate sobre una cazuela de hojaldre. Cuando salimos a la calle esa mañana, nos encontramos con un puesto que vendía la versión más fachera del pastel y se llamaba “El Karolino” y no nos pudimos resistir.

Dejamos Bilbao con el cielo todavía despejado y la promesa de volver al País Vasco por más.

¡Agur!

Suscribite al Blog
Solo vas a recibir las actualizaciones y novedades más importantes del blog. Nada de SPAM, yo también lo odio.

*  este post contiene enlace de afiliados. Esto quiere decir que si comprás a través mío me llevo una pequeña comisión que me ayuda a seguir viajando. Para vos el precio es el mismo y para mí una ayuda enorme. ¡Gracias!

Dejame un mensaje!

  Suscribite al blog
SUSCRIBITE AL BLOG

Recibí novedades, descuentos exclusivos, tips viajeros y mucho más en tu mail.

* tranqui, nada de SPAM, yo también lo odio.
×