Batu Caves, una visita pendiente en Kuala Lumpur

Cuando había estado en Kuala Lumpur, allá por 2012, no me había interesado demasiado ir a las Batu Caves. No estoy segura de cuál era la razón, pero creo que el escuchar hablar de tantos escalones para subir hasta el templo no me tentó en absoluto. Pero ahora estaba de nuevo acá y la posibilidad de visitar las cuevas volvía a surgir.

La realidad es que nunca sentí que era algo que me iba a cambiar la vida. Nico ya había ido cuando anduvo por Malasia un año después que yo, así que si íbamos era por mí. Después de varios días en Kuala Lumpur, nos dimos cuenta de que ya habíamos caminado todo más de una, dos y hasta tres veces, y que aprovechar para ir a las Batu Caves no era una mala idea. Después de todo, queda cerca, es barato y era algo diferente para hacer.

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Así que no lo pensamos tanto y nos decidimos. Nos levantamos, cargamos la botella con agua, preparamos las cámaras de fotos y nos fuimos de paseo. El tren para ir hasta las Batu Caves no tardó más de media hora. Desde ahí, fueron solo unos pasos hasta que empezamos a caminar por el recinto, lleno de gente, desde donde empieza el camino para llegar hasta las famosas escaleras. Y acá, dejenme decirles que me decepcioné y alegré al mismo tiempo. No eran tantas escaleras como imaginaba – a simple vista, las de Nepal eran muchísimas más – pero eso significaba que el esfuerzo para subir iba a ser mucho menor, así que eso era una buena noticia.

Claro que, cuando empezamos a dar los primeros pasos, el calor, la humedad y la cantidad de monos que había por todos lados, hicieron que ese alivio que sentí al principio se esfumara en cuestión de segundos. Pero hay que ser sinceros, eso es lo que me pasó a mí que tengo cero estado físico, odio subir escaleras y me dan pánico esos malditos monos. Si hablamos seriamente, no son tantos escalones –272 para ser exactos– ni es algo imposible de hacer, así que no lo usen como excusa.

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Las Batu Caves están dedicadas a Murugan, el dios guerrero del hinduismo. Murugan es el hijo de Shiva y Parvati y la estatua dorada que lo representa mide 42,7 metros, la más alta del guerrillero en todo el mundo. A simple vista, se puede ver a Murugan con una lanza en su mano y lo importante de este símbolo es que, según la leyenda, no solo la utiliza para matar demonios sino que además representa el conocimiento y la iluminación.

Las cuevas fueron descubiertas en el año 1878 por William Homaday y deben su nombre al río Batu que está muy cerca de la colina de piedra caliza que guarda en su interior las cuevas naturales más famosas de Malasia. Aunque se consideran de visita obligada en Kuala Lumpur, la realidad es que se encuentran dentro del distrito de Gombak.

Apenas llegamos al interior de la cueva, me pareció que la visita estaba sobrevalorada. Adentro había un templo pequeñito donde se puede dejar ofrendas pero sobre todo, muchos andamios. Para mi gusto nada especial más allá de que era el único lugar en el que estaba a salvo de los monos. Pero más hacia el fondo, otras escaleras me llevarían hasta donde se encuentra el templo principal y, para mí, lo más lindo del lugar. Aunque, hay que reconocer que la forma en que las aberturas iluminan el interior de la cueva es mágica.

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Allí arriba, el templo nos regaló los momentos más lindos del día. Sus ceremonias sagradas y el amor de sus devotos. Imagenes de postal que hicieron que toda la visita valiera la pena.

Las Batu Caves son un punto muy importante para el hinduismo en Malasia. Año tras año, miles de personas llegan hasta aquí para la celebración del Festival Thaipusam que se realiza en honor al dios Murugan. Esta festividad es originaria del sur de India (Tamil Nadu) y se realiza en el décimo mes del calendario hindú desde el siglo XIX (entre enero y febrero para nosotros). La historia cuenta que Parvati le entregó la lanza a su hijo el mismísimo día de Thaipusam para enfrentarse al temido demonio Soorapadam. Para los devotos, vendría a ser una representación del bien contra el mal, en la que la victoria se la llevaron los buenos.

Después de tres años, saldé la deuda que tenía con las Batu Caves y me vi cara a cara con un lugar sagrado que resultó estar cargado de misterio, misticismo y magia. Más allá de los monos, las escaleras y el calor, creo que es una visita que vale la pena.

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¿Cómo llegar a las Batu Caves?

★ En tren: esta es la opción que elegimos nosotros. Salimos desde la estación “Kuala Lumpur” – que está detrás de la de Pasar Seni del monorail – y nos bajamos en la última parada “Batu Caves” 30 minutos después. El viaje ida y vuelta nos costó 4 ringgits (USD1 a octubre 2015).
★ En bus: hay diferentes buses que te llevan a las Batu Caves. Según averiguamos el 11D desde el Central Market, el U6 desde Medan Pasar -queda atrás del mercado central-, el u10 desde Pasar Seni  y el 11 desde la estación de buses de Puduraya van hasta allí aunque no te dejan en la puerta. Si elegis esta opción, te recomiendo consultar en el hostel o en la Oficina de Turismo donde te podrán orientar mucho mejor. Eso sí, tené en cuenta que Kuala Lumpur se caracteriza por su caos de tránsito, así que depende de las condiciones el viaje puede ser un poco más largo que en tren.
★ En taxi: la opción más cara y puede que sea la más rápida, aunque a mi entender no vale demasiado la pena a menos que estés lo suficientemente alejado del centro de la ciudad como para tener que hacer demasiadas combinaciones para llegar a destino.

La entrada a las Batu Caves es gratuita, aunque hay ciertas cuevas para las que tenes que pagar entrada. Nosotros solo visitamos la principal y no pagamos ningún extra.

¡Tené cuidado con los monos!

Si hay alguien a quien hay que tenerle respeto en el Sudeste Asiático, definitivamente es a los monos. Para no pasar un mal rato, no vayas a las Batu Caves con comida (o por lo menos no se las dejes ver tan fácilmente) y tratá de no acercárteles demasiado.

En un ratito vimos como trataron de robarles bolsas a la gente que subía las escaleras o intentaban asustar mostrándole los dientes a los que querían simpatizar muy de cerca. Caminá tranquilo y sin darles mucha bola y no va a pasar nada.

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