A de Ansiedad

Soy una persona que vive con ansiedad. Siempre lo fui y siempre lo seré. Pero no sólo relacionado al mundo de los viajes, soy así con todos los aspectos de mi vida. Cuando quiero algo, lo quiero para “ya” y para mí, “ya” no es precisamente “ahora“, sino más bien “ayer“.

En lo que a Australia se refiere, puedo decirles que estoy atravesando una especie de ansiedad muy rara. Rara o desconocida para mi. No estoy muy segura. Falta tan poquito y a la vez tanto que me mareo. No puedo parar de mirar el calendario y decir “¡uy, ya casi estamos!”, mientras al mismo tiempo pienso “no, todavía falta, hay tiempo” y sobrescribo ese pensamiento con el de “el tiempo va a pasar volando”.

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Les puedo asegurar que vivir con ansiedad no es nada saludable. Mucho menos si estamos hablando de esta ansiedad tan rara por la que estoy transitando. Es una ansiedad nostálgica. Llevo mucho tiempo esperando por este momento, el de volver a salir a la ruta por un período largo de tiempo, sin saber muy bien que me va a deparar el camino y con esa incertidumbre tan certera de los viajes, pero al mismo tiempo la nostalgia me invade y me hace dar cuenta de todo lo que estoy dejando, de las cosas que me voy a perder, de los momentos, las charlas, las risas, los llantos, todas y cada una de las situaciones que están ligadas a mi vida en Buenos Aires.

Por eso hablo de una ansiedad rara. Este es un viaje muy distinto. Si bien la palabra “viaje” lo aliviana todo, el hecho de decir que nos vamos a Australia con una visa de trabajo y vacaciones, implica que tenemos que empezar una vida ahí. Aunque el tiempo esté limitado al año que nos permite la visa, vamos a armar una vida desde cero. Buscar un trabajo, conseguir un lugar donde vivir, organizar nuestro tiempo libre alrededor de una rutina de la que venimos escapando pero que al mismo tiempo será muy distinta a la que conocemos.

Nuevas caras, nuevas personas, nuevas tareas, nuevas historias, nuevos idiomas, nuevas costumbres, etcétera, etcétera, etcétera. Y ahí es cuando esa ansiedad pre viaje se marea y me pregunta “flaca, ¿te vas de viaje o vas a instalarte?”. Yo le respondo que es “un poco y un poco”, porque si bien sí, vamos a vivir durante un año en Australia, no será de la forma en que lo hacemos en Buenos Aires. Porque cuando empecemos a trabajar sabremos que será por un tiempo limitado (no podemos estar más de 6 meses con un mismo empleador), que si algo no nos gusta, nos cansa o lo que sea, podemos salir por la misma puerta por la que entramos y volver a empezar en otro lugar, otra ciudad, con otra gente…

Todo en Australia se tratará de volver a empezar y, conociéndome, ya me imagino con la ansiedad hasta el cuello por eso y empiezo a respirar conscientemente. Lento, profundo, abstrayéndome de todos esos pensamientos como durante los 45 minutos de meditación de todos los viernes. Y me relajo, me relajo y me olvido de todas esas preocupaciones y vuelvo al presente. A hoy, que faltan 32 días para irnos y quedan tantas cosas para hacer en tan poco tiempo. Y la historia vuelve a empezar, como un círculo vicioso infinito que me persigue por todos lados.

Me imagino a mi mamá, a mi papá, a Nico y hasta a Alvaro (Klando Va de Viaje) – que me vio sólo tres veces y fue suficiente para darse cuenta de mi trastorno de ansiedad -, diciéndome “bajá un cambio, todo llega, disfrutalo” y sí, tienen razón pero soy así, es parte de mi personalidad y estoy trabajando en cambiarlo, pero cuesta. Son 28 años de vivir la ansiedad como una parte intrínseca de mí, no puedo hacerla desaparecer de un momento al otro. Pero ahí está mi desafío. Un desafío que estoy empezando poco a poco, en el que estoy trabajando y en el que estoy segura voy a obtener resultados, pero tal vez no inmediatos y lógicamente, no de la noche a la mañana.

Ansiedad. No puedo no sentir ansiedad cuando tengo un viaje tan diferente, largo e impredecible por delante. Australia es mucho más que eso, es un cambio, una prueba, es aprendizaje y enseñanza, es mucho más de lo que pueda describir con palabras en un simple post. Ansiedad. Una palabra de ocho letras que muchas veces domina mi vida pero que sé, que de a poco, voy a poder manejar.

Este post pertenece al juego “Días de Abecedario” (Dinámica Creativa de Caminomundos), un post centrado en una palabra por cada letra del abecedario. Para ver el desarrollo completo de mi desafío podes hacer click acá.

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5 comments

  1. Titi 8 Septiembre, 2014 at 10:54 Responder

    Maru te entiendo!!! La ansiedad es (creo) uno de nuestros peores enemigos para quienes todo lo queremos YA!
    Pero obviamente, debo caer como todos en decirte, ¡tranqui que falta poco! ¡disfruta! jaja, como sea que lo vivas, con más o menos ansiedad trata de aprovechar cada uno de los momentos que quedan aca, cerca de tus seres queridos y de tus cosas cotidianas!
    Un beso grande!!

  2. Claudia 8 Septiembre, 2014 at 11:14 Responder

    Sí verdad, la palabra ansiedad es tu clave, pero deberás saber manejarlo, todo llega, y todo pasa, no quieras el ya de mañana, porque sabes bien que no es bueno, esa ansiedad rara es inevitable, porque hay muchos cambios que se están por venir, una vida nueva, un lugar nuevo, expectativas, y más aún un título nuevo “tía”. Tranqui todo llega, sólo se feliz besoss te quiero hija

  3. Vir Sanz 9 Septiembre, 2014 at 15:53 Responder

    ¡Hola negri!
    Bueno, qué decirte… primero que me pone contenta que arranques con esta dinámica creativa.
    Después, si bien hay diferentes tipos de ansiedad, yo todavía sufro de lo mismo, o sufría o lo estoy controlando cada vez mejor.
    ¿Qué te puedo decir que no sepas? Que con ansiedad no disfrutas realmente, que con ansiedad la frustración de lo que no sucede YA es más incontrolable, en fin… vos lo sabes también. Me parece bárbaro que hagas meditación, que relajes 45 minutos los viernes… esos minutos son espectaculares. A mi al principio me re costaba meditar, o sea… ¿cómo hago para no pensar todo lo que quiero que suceda, todo lo que puede ocurrir, todo lo que tengo que hacer? Empecé con 5 minutos escuchando un tema de música que me guste y durante ese tema no pensar en nada o sólo poniendo atención a la letra o a la melodía y así fui agregando minutos y quitando ruido.
    El consejo de Alvaro es tal cual, una vez que entendes que lo que va a suceder, va a suceder tengas o no ganas, quieras o no, hagas lo que hagas, te vas a dar cuenta que la ansiedad es al pepe y va a ir desapareciendo de a poco… seguiré de cerca tu evolución en este tema, y cualquier cosa, aquí tenes una casi-ex-ansiosa que te entenderá 😉

  4. Martín 9 Septiembre, 2014 at 16:37 Responder

    Te banco a muerte porque fui y soy igual de ansioso. El presente no existe prácticamente, todo es mirar lo que viene y lo que viene. Está “mal” ser así, claro, pero bueno, es lo que hay. Lo gracioso es que después miro para atrás con nostalgia también.

    Nunca lloré tanto como en los últimos 3 días antes de partir, y la noche anterior escribí esto , luego, se me pasó, me liberé.

    Todos los éxitos.

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