4 horas en Perhentian

Estoy decepcionada. Me hablaron de paraíso, pero al paraíso lo dejé atrás cuando nos subimos a esa lancha que nos alejó de la tranquilidad de Pulau Kapas. No hace ni un minuto que llegamos a Perhentian y ya me quiero ir. Ya me molesta bastante que nos obliguen a subirnos a un water taxi por menos de 5 metros “porque el ferry no puede llegar al jetty” como para encima tener que bancarme que no confíe en que le voy a pagar apenas pueda sacarme de encima todas las cosas que tiraron como bolsas de basura a la lancha llena de agua.  Creo que estoy desacostumbrada a los lugares tan desarrollados turísticamente. Busco los dos ringgits por cabeza que nos cobraron pero no me deja ni contarlos que me los saca de la mano. ¿Qué se cree este malayo? ¿Qué puede tratarnos como a un dólar con patas?  Esta no es la Malasia que me gusta, no es la que vengo viendo hace más de tres meses.

Apenas pisamos la arena con Nico nos miramos. “Espero que esta no sea la única playa que hay“, dijo alguno de los dos, ya ni recuerdo quien. La idea de relajarnos durante unos días en la playa se vieron reducidas a los mínimos espacios que quedaban entre un mar de gente, reposeras, sombrillas y suciedad. “Al menos el color del agua sí es paradisíaco“, le digo a Nico que ya se lo nota tan molesto como yo.

Caminar por la arena en ojotas en busca de un lugar donde dormir cargando las mochilas más las bolsas llena de provisiones para abaratar costos, está volviendo todo más tedioso. Hace demasiado calor, hay que esquivar más gente de la que hubiéramos imaginado y encima el mar lleno de lanchas y olas revueltas no me dan ganas ni de mojarme. Bueno, eso es un problema mío, ya lo sé. “Si no te gustan las olas, bancatela, es el mar no una pileta“, pienso mientras extraño las aguas tranquilas de Kapas y Tioman.

Por suerte la gente que trabaja en el primer alojamiento que paramos es copada y podemos dejar nuestras cosas ahí mientras buscamos un lugar donde quedarnos. El lugar parecía lindo, pero solo le quedan habitaciones de 150 ringgits y eso excede cualquier presupuesto que podamos llegar a flexibilizar. Aunque después de los precios que nos pasan por lo que estamos viendo ahora creo que hasta lo puedo llegar a meditar. ¿Quién puede pagar 80 ringgits por una habitación que tiene hasta la puerta de chapa y el techo se está por venir abajo? Extraño nuestra casita de Tioman, malditas sandflies, nos arruinaron todo.

Los lugares van escalando y no podría decidir cuál es peor. Creo que el que queda como a 500 metros por un camino de basura y más basura es el que más detesto. No, el que tiene el baño a cuatro cuadras de distancia en medio de la selva es peor. Me imagino aguantando las ganas de hacer pis desde las dos de la mañana hasta que amanezca con tal de no ir hasta allá en el medio de la noche. Lo peor de todo es que ni siquiera son razonables con los precios. Definitivamente me quiero ir.

Terminamos de recorrer todos los alojamientos de Long Beach y nos sentamos en el primer lugar que encontramos para pensar. “¿Qué hacemos?“, nos preguntamos. “¿Nos vamos? Quedarnos acá es tirar la plata en un lugar que no nos gusta y encima nos pone de malhumor“. No hace falta decirnos más. Sacó el teléfono y llamo a la agencia que nos dio el ticket. “Podemos irnos a las 4, pero tenemos que caminar hasta Coral Bay, al otro lado de la isla porque hasta acá no vienen“, le digo a Nico un poco para informarle, otro poco para ver que opinaba.

Nos vamos a buscar nuestras cosas, le agradecemos al chico que nos había recibido por su buena onda y nos volvemos a cargar las mochilas. Coral Bay está a 10 minutos caminando, o eso nos dijeron. Lo que no nos avisaron es que el 80 por ciento del camino es en subida, me quiero morir. No puedo más. Estoy cansada. Me pesa la mochila. Me pesan las bolsas. Tengo mucho calor. Me está bajando la presión. No puedo seguir. “NO PUEDO“, le grito a Nico mientras tiro todas mis cosas en la primera subida y me siento en el piso con la cabeza entre las piernas.

Tomo un poco del agua que ya está caliente después de tanto viaje y me largo a llorar. La impotencia que me genera la situación y la desilusión de encontrarnos con que nuestro tan ansiado paraíso no era lo que esperábamos me saturó por completo. Me siento llena de bronca. “¿Cómo es que tanta gente ama este lugar y nosotros lo detestamos en el minuto cero?“. Cada vez me convenzo más de que es mejor no poner un lugar o una cosa en un pedestal porque después suceden estas cosas. Hacía cuatro años que esperaba poder conocer las Perhentian por fin. No puedo creer que se me haya caído todo tan abajo, tan de golpe.

Seguimos caminando en silencio. Los dos nos sentimos de la misma manera, no hace faltan las palabras. Intento pensar en otra cosa y mientras vamos por la selva saco la única foto que tenemos de la isla. Paramos en un restaurante a comer algo. Salimos de Kuala Terengganu tan temprano que ni siquiera paramos para desayunar. Tampoco estamos muy hidratados. Aprovechamos el wifi del restaurante para decidir qué hacer, cómo seguir. Seguimos con bronca pero el ice blended alivia un poco tanto estrés.

perhentian island

Mientras esperamos que se hagan las cuatro, desde el jetty miramos el otro lado de la isla un poco más relajados. “No, definitivamente no es como lo imaginamos y no es un lugar donde quisiera quedarme“, coincidimos. Empiezan a llegar los barcos y la desorganización que hay es brutal. Ni siquiera son capaces de acercarlos para que la gente no tenga que hacer malabares para subir. Pero ya estamos acá. Solo quedan 40 minutos para alejarnos por completo de la isla.

Qué decepción con las Perhentian – vuelvo a pensar – planeábamos quedarnos 10 días y al final solo fueron 4 horas“.

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10 comments

  1. Gracia 18 abril, 2016 at 12:37 Responder

    Maru entiendo bastante bien ese sentimiento que tuviste, porque a nosotros nos pasó algo bastante parecido. Aguantamos un poco más el tirón que 4 horas y casi que conseguimos sacar algo positivo a la isla, pero desde luego dista bastante del concepto que nosotros teníamos por paraíso.

    Un saludo

    • Maru Mutti 19 abril, 2016 at 00:27 Responder

      Qué bueno sentir que no fuimos los únicos!!!

      Y está bueno que pudieron encontrarle la vuelta de alguna forma y disfrutarla. Para nosotros el shock fue muy fuerte evidentemente porque jamás pensé en irme tan rápido de un lugar jajaja.

  2. Altibajosenmochilas 18 abril, 2016 at 22:57 Responder

    Que mala experiencia, chicos!
    Nosotros estuvimos hace poquito y nos gustó mucho, pero no se compara con la paradisíaca Kapas. Había gente, pero creo que viniendo de tailandia no nos pareció mucha y en su mayoría era Malaya, cosa que nos llamó la atención. Si la encontramos un poco sucia, no en la playa pero cuando te adentras un poco es un basural, como uds dijeron. Pero el color del mar y la arena, y la vida acuática (buceamos bastante) nos dejó un saldo muy positivo!
    Les diríamos que se den otra oportunidad a la isla, pero creo que con el paso del tiempo se va ir masificando más y más, y va ser peor!
    Abrazo!

    • Maru Mutti 19 abril, 2016 at 00:26 Responder

      Exacto, creo que cada experiencia es diferente porque depende mucho de los ojos con los que se la mire. Uds venían de Tailandia que es lo más masificado del SEA, ver un poco de gente en Perhentian no se compara con Phi Phi, por ejemplo. Pero para nosotros fue un shock porque en Malasia no estábamos acostumbrados a eso y mucho menos al trato que nos dieron por ser una zona masificada turísticamente hablando.

      Lo bueno es que pudieron disfrutarla y les queda una linda experiencia, en nuestro caso no le dedicaría ni un segundo de mi tiempo de nuevo a esa isla :p

      Beso grande y que sigan los viajes!

  3. Flor 19 abril, 2016 at 14:12 Responder

    Hola Maru! Qué bajón lo de las Perhentian! Mirá que yo también estoy deseando ir y ya al menos bajo un poco las expectativas!!!

    A nosotros en Malasia nos pasó con Pangklor, pero no esperábamos que fuera un paraíso y definitivamente no lo era jaja. No fuimos en buena época, no había buenos precios y todo era horrible. Y ahora con lo que comentás… ya no sé.

    Viajando así mucho tiempo y con el aliciente de tener que ir a cada rato buscando precio, nos pareció que si a algún sitio hubiéramos ido con un poco más de plata, o un presupuesto no tan ajustado, lo hubiéramos disfrutado más. Por eso ya con lo que comentás: a regatear a las Perhentian no! jajaja show me the money!!! Bueh, quizás, algún día, qué se yo.

    Ánimos y a seguir que seguro en cualquier otro sitio encuentran ese paraíso!

    Beso

    • Maru Mutti 20 abril, 2016 at 02:18 Responder

      Hola Flor,

      Concuerdo 100% con lo que decís, tal vez si uno va con un poco más de presupuesto y en plan más relajado con lo que toca, la pasa un poco mejor.

      A nosotros nos shockeó todo, pero también tuvo que ver que durante todo el tiempo que estuvimos en Malasia estábamos lejos de la masificación turística y el que te traten así no nos gustó para nada. Hay mil lugares hermosos en Malasia como para bancarnos eso en uno que solo te ven como un billete.

      Lo bueno es que ahora tenes las expectativas un poco más bajas, así que capaz si van no te desilusiona! Me parece que no hay nada peor que llegar a un lugar con las ilusiones por allá arriba porque después si caen golpean más fuerte!

      Te mando un beso enorme y ojalá el camino nos cruce en algún momento 🙂

  4. MARIA GARCIA 19 agosto, 2016 at 11:28 Responder

    Mira, pues ya somos dos. No había leído este post antes de ir, pero a mi Kecil me decepcionó mucho. Menos mal que antes de ir decidí quedarme en Besar. Al visitar Kecil, donde ibamos a pasar un día entero, decidimos abortar la visita a medio día, y en lo que más tiempo invertí en la isla fue en el pueblo de pesacadores, el resto no me pareció para nada memorable. Ahora estoy escribiendo, con mucha pena, mi post sobre Kecil….

    un saludo.

    • Maru Mutti 23 agosto, 2016 at 01:30 Responder

      Sí, a nosotros nos pasó lo mismo. Creo que hay que empezar a bajar las expectativas de los lugares que muchos consideran extraordinarios porque después nos pasan estas cosas.

      Nosotros nos quedamos muy tristes también, pero que eso no opaque todo lo hermoso que tiene Malasia!

      Un beso grande!

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